Circuito de utilización del programa de Eco bicis por la Costanera de Posadas
La lectura es el camino hacia el conocimiento y la libertad pero cuando las ovejas más leen...oscuras se ponen
lunes, 26 de enero de 2015
Cambio climático, desarrollo y crecimiento FORO ECONOMICO MUNDIAL en DAVOS
Cambio Climático,Desarrollo y Crecimiento
Foro Económico Mundial en Davos
Participaron de este Foro :Paul Polman, A. Michael Spence, Christine Lagarde, Paul Kagame, Ban Ki-Moon, Jim Yong Kim.
Imágenes
Este año es el año de la acción mundial. Si los políticos, el sector privado y las organizaciones internacionales no actúan sobre el cambio climático y el desarrollo sostenible en 2015, la oportunidad de crear un crecimiento bajo en carbono y reducir la pobreza se perderá. Este fue el mensaje de los líderes mundiales, entregado en la 45ª Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos-Klosters.
El mundo está en una encrucijada crítica. Se espera que la tercera Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo en Addis Abeba en julio próximo para dar lugar a un nuevo plan de trabajo para apoyar el desarrollo sostenible. La Cumbre de la ONU en Nueva York en septiembre aprobará el programa de desarrollo posterior a 2015 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En París, en diciembre, 196 países se reunirán para acordar un nuevo acuerdo sobre el cambio climático.
"Con estos eventos [] podemos configurar nuestra vida y el mundo en camino para un futuro mejor", dijo Ban Ki-moon, Secretario General, Naciones Unidas, Nueva York. "Me siento muy alentado. La cumbre del clima pasado mes de septiembre se ha creado un nuevo impulso político. Fue una decisión de liderazgo de gran alcance para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20% para el año 2040. "
Ki-moon, señaló que el desarrollo sostenible y el cambio climático son "dos caras de una misma moneda" - acción climático también contribuirá a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, acordado por los líderes mundiales en la Conferencia Río + 20 de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible en 2012. Sin embargo, el éxito dependerá de crecimiento, que se asocia con la contaminación y más emisiones. "El crecimiento debe ser más inclusivo y verde", dijo. "Para el año 2030 el mundo hará una inversión masiva en infraestructura, las ciudades y la agricultura. Si este gasto se dirige hacia un crecimiento bajo en carbono, estaremos en nuestro camino a las sociedades resistentes al clima ".
El Secretario General de la ONU recordó a los participantes se necesita que el liderazgo si el crecimiento y la infraestructura deben ser considerados en conjunto. "Os exhorto a elegir sabiamente y para invertir en la vía de bajas emisiones de carbono", dijo.
Jim Yong Kim, Presidente, Banco Mundial, Washington DC; Copresidente de la Reunión Anual del Foro Económico 2015, dijo que es importante obtener la matemática derecha."Con un movimiento agresivo hacia mayores políticas de eficiencia energética del transporte limpio y, podríamos [impulso] la economía mundial hasta en un 1,8 billón dólares a 2,6 billones de dólares por año", dijo. Yong Kim señaló que es importante para obtener los incentivos adecuados. "Tenemos que incluir al sector privado de una manera que nunca hemos hecho antes. Tenemos que hacer un sólido crecimiento [y hacerlo] tiene un efecto en la pobreza ", dijo.
Muchos países en desarrollo "quemar etapas" con las nuevas tecnologías para combatir el cambio climático, dijo Paul Kagame, Presidente de Rwanda. Describió iniciativas simples, tales como la reducción de la deforestación, proporcionando cocinas y la participación de mujeres y jóvenes en el cambio climático y el desarrollo sostenible. "Hay que empezar por casa en términos de gestión de la tierra y el uso de los recursos", dijo. "Es importante la participación de todos. Al mirar hacia adelante para el desarrollo, no estamos haciendo una elección entre el medio ambiente y la prosperidad; estamos tratando de combinar ambas cosas ".
Subvenciones a la energía han amplia consecuencias negativas sobre el crecimiento, el desarrollo sostenible y el cambio climático. A. Michael Spence, William R. Berkley Profesor en Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Nueva York Escuela de Negocios Stern, Italia, dijo que es una "política catastrófica" que produce economías distorsionadas.Los subsidios para los productores y los consumidores tienen un costo elevado.Afortunadamente, Spence señaló, están en el proceso de desaparecer.
"Tenemos que elegir entre una ruta de baja emisión de carbono de bajo consumo o una ruta de alto contenido de carbono de alto consumo energético que terminará de manera catastrófica", dijo. "La buena noticia es que usted no paga la mayor parte de un precio en términos de crecimiento por conseguir en el, camino de crecimiento bajo en carbono de alta eficiencia energética." Sin embargo, se necesitará una gran cantidad de "compromiso y creatividad" para obtener ahí, añadió.
Paul Polman, CEO de Unilever, Reino Unido, instó a los líderes empresariales para lograr el crecimiento y la creación de empleo, pero para que sea sostenible. "Traducir compromiso en acciones en sus empresas", dijo. "Tenemos la oportunidad de mostrar los políticos que hay soluciones y que son mejores desde el punto de vista económico y sostenible. Estamos hablando de un nuevo marco moral. ¿Quieres ser el que pierde esta oportunidad? "
Más de 2.500 participantes están tomando parte en la 45ª Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos-Klosters, Suiza, del 21 a 24 en 2015.
domingo, 25 de enero de 2015
Riesgo de los Bancos FORO ECONOMICO MUNDIAL en Davos
El
Problema:
La crisis 2007-2008, los problemas de la zona
euro y los rescates del gobierno dio lugar a la introducción de una serie de
medidas de regulación para que el sistema financiero más resistente. La mayoría
de los panelistas coincidieron en que el sistema bancario es mucho más fuerte
ahora a pesar de que los bancos aún se enfrentan a los desafíos globales y
regionales. Un panelista dijo que el sistema bancario es más frágil que antes
porque los bancos son demasiado dependientes de financiación de la deuda.
Moderado por Martin Wolf :Editor
Asociado y Director de Economía Comentarista, Financial Times, Reino Unido.
Participantes del foro:
·
Urs Rohner, Presidente del Consejo de
Administración, Credit Suisse Group, Suiza
·
Andrea Enria, Presidente de la
Autoridad Bancaria Europea, Londres
·
Anat Admati,
George GC Parker profesor de Finanzas y Economía, Stanford Graduate School of
Business, EE.UU.
·
Pietro Carlo
Padoan, Ministro de Economía y Finanzas de Italia
Imágenes
Sinopsis
La crisis 2007-2008, los problemas de la zona
euro y los rescates gubernamentales monumentales dio lugar a la introducción de
una serie de medidas de regulación para que el sistema financiero más
resistente. Estas regulaciones relacionadas con una serie de cuestiones, como
los niveles mínimos de capital para los bancos, las necesidades de liquidez, la
recuperación bancaria y los procesos de resolución, la estructura de la
industria bancaria, el funcionamiento de los mercados de derivados y los marcos
de la política macroprudencial. ¿Eran estas medidas suficiente o demasiado? La
mayoría de los bancos internacionales han cumplido con los requisitos de
Basilea III. Los bancos han reforzado sus niveles de capital, sometido a las
pruebas de estrés y abordado cuestiones de indemnización gerente y conducta.
"Estas regulaciones no han sofocado el crecimiento. Por el contrario, los
bancos de capital más fuertes están prestando más y ganar cuota de mercado
", dijo Andrea Enria, Presidente de la Autoridad Bancaria Europea,
Londres. Urs Rohner, Presidente del Consejo de Administración, Credit Suisse
Group, Suiza, dijo que el sector bancario se ha visto un cambio de paradigma,
como resultado de las reformas posteriores a la crisis: "Los bancos son
más resistentes y ahora son responsables de sus propios errores." sin
embargo, el trabajo no se hace. Los desafíos para la implementación
preocupación de la UE de "demasiado grandes para quebrar". Los bancos
más grandes seguirán siendo demasiado complejo para reestructurar y demasiado
costosa para salvar si la UE no va más allá de las leyes financieras actuales.
El segundo reto es la restauración de la credibilidad de los modelos bancarios
internos, mejorando los procedimientos de transparencia y de tipo de riesgo en
los bancos. Pietro Carlo Padoan, Ministro de Economía y Finanzas de Italia,
dijo que la reforma es un proceso continuo que se ha aplicado de manera
desigual entre sectores y países. "Reparación de los sistemas financieros y
el rediseño de la arquitectura financiera es complicado para los responsables
políticos", dijo. Otro desafío es reconciliar los marcos reguladores
nacionales y regionales y de política. Países individuales y las instituciones
de la UE deben desarrollar un enfoque común para la resolución bancaria, y una
visión unificada de un solo sistema de regulación que favorece el crecimiento.
Anat Admati, George GC Parker profesor de Finanzas y Economía, Stanford
Graduate School of Business, EE.UU., dijo que "el sistema no es resistente
a todos, pero increíblemente frágil. Los esfuerzos de reforma están fuera de
foco y no han aprendido las lecciones obvias. "De acuerdo con el Fondo
Monetario Internacional, la resolución ordenada de los bancos transfronterizos
no es factible en las condiciones actuales. El mercado de derivados es opaco y
demasiado complejo. Si una de las medidas de política para hacer frente a los
riesgos para el sistema financiero global de las instituciones financieras de
importancia sistémica propuestas por el Consejo de Estabilidad Financiera
fallan, que dará lugar a más fracasos. Admati dijo que la solución es
"demasiado grande para quebrar" las instituciones no cuentan con
financiación de la deuda (dinero prestado), sino para elevar sustancialmente
sus niveles de capital. Si bien esto podría reducir la rentabilidad de los
bancos, que los hará operan más como empresas y no tomar riesgos excesivos.
Además, dijo que los mercados deben decidir sobre el tamaño de los bancos. En
la actualidad, "una combinación de interés propio y de la política permite
a los grandes bancos a continuar", dijo.
martes, 20 de enero de 2015
El mundo reclama cambio de paradigma: Hacia el desarrollo empoderado
Por Alfredo Sfeir Younis*
Foto: Tommy Clark
Seguimos pensando que la sostenibilidad es un tema más del desarrollo de nuestros países. Hoy, es el único tema. Vemos diariamente que todo es sostenibilidad: el agua que bebemos, el aire que respiramos. Es por eso que la sostenibilidad no es una opción más para nuestras sociedades, es nuestro único destino. Sin embargo, la sostenibilidad no puede concebirse aisladamente de las dimensiones sociales. Hoy no puede existir una sociedad sostenible sin que haya un empoderamiento ciudadano. Esto requiere de un cambio en la Constitución de nuestros países y de una reforma radical en los procesos de participación democrática. La sostenibilidad no es una palabra, es un objetivo, es un valor, es un estado del ser, es una experiencia. Sin un nivel alto de nuestra consciencia colectiva, de empoderamiento interno y externo, será imposible llegar a la sociedad sostenible.
En los procesos de elaboración de las agendas de desarrollo es importante comenzar hablando de los más temas estratégicos asociados al debate de la sostenibilidad. Tenemos que ir más allá de una enunciación de la relación entre la sostenibilidad y el desarrollo para abordar las complejidades implícitas en la búsqueda de una noción de progreso con consciencia del Medio Ambiente. La crisis ecológica actual hace necesario superar la presentación simplista de las definiciones que existen sobre la sostenibilidad.
- 1. Antecedentes: El esfuerzo del desarrollo
El debate sobre la sostenibilidad surgió mucho antes de las carreras de economía ambiental, y antes también del debate sobre la ecología en el ámbito que conocemos hoy. En su gestación inicial, este debate contenía un concepto de sostenibilidad que se preocupaba principalmente de lo que se llamaba “el esfuerzo del desarrollo (the development effort)”. Es decir, en cómo mantener los beneficios netos de un proyecto sobre el tiempo y el espacio. Dicha preocupación se basaba en una inquietud por parte de los donantes del impacto real de la ayuda extranjera en los países en vías de desarrollo, tanto a nivel nacional como a nivel local. Uno de los aspectos de creciente preocupación en esa época era el hecho de que cuando la ayuda extranjera o la presencia física de la ayuda extranjera desaparecían, los proyectos también desaparecían. Esto solía explicarse con el argumento de que el capital humano y social tenía una calidad distinta, o bien, que los flujos de capital en general no eran suficientes como para garantizar el éxito del proyecto en el tiempo y el espacio.
Estas fueron algunas de las razones identificadas como causantes de tal estado de cosas:
- Se empleaban tecnologías importadas, que eran adaptadas a la fuerza a los proyectos.
- Se notaba un déficit de participación por parte de los actores sociales que eran afectados por el proyecto.
- Se señalaba poca capacidad institucional local; las instituciones no eran capaces de mantener el esfuerzo del desarrollo.
- Se consideraba que capital humano local era muy bajo o de calidad limitada.
- Se pensaba en el impacto de causas estructurales (pobreza) y políticas (inestabilidad política de los gobiernos).
Esta coyuntura crítica trajo una serie de recetas y propuestas para cambiar la composición y el ritmo del desarrollo, particularmente, en los años sesenta y a comienzos de los setenta. Fue en esa época que surgieron entonces conceptos tales como economía regional y local, lo pequeño es bonito (small is beautiful), desarrollo rural integrado, desarrollo comunitario (community forestry), y algunos ejemplos de propuestas de desarrollo sostenible.
Los que representaban a la ayuda extranjera participaron activamente en las discusiones sobre estos temas. Esto trajo consigo un debate mundial sobre métodos y técnicas de evaluación de proyectos de desarrollo. Este es tema del cual aún no se enseña lo suficiente en las universidades, y el cual constituye una instancia fundamental para medir la calidad y alcance de un proyecto. De hecho, si uno pudiese ilustrar esto en forma simplificada con una pequeña ecuación matemática, cada componente de ella –cantidad, precio, funciones de oferta y demanda, tasas de descuento, etc. – daría pie a cientos de debates.
Solo dos ejemplos para ilustrar la importancia de los métodos de evaluación de proyecto dentro del ámbito de la sostenibilidad del desarrollo. Uno, respecto a la naturaleza de la “cantidad” cuando se trata de recursos naturales, que no son bienes con los que estamos acostumbrados a relacionarnos en nuestra vida cotidiana (bienes de consumo). Si tomamos, por ejemplo, los recursos naturales renovables, estos tienen generalmente una función biológica de rendimiento, que no se puede violar. Esta naturaleza del bien en cuestión demanda de un análisis mucho más refinado que el que se podría aplicar a un bien de origen industrial. Otro, es el uso de las tasas de descuento para el cálculo de los beneficios netos del proyecto. En el análisis tradicional, el uso de las tasas de descuento castiga a los beneficios netos que surgen en el largo plazo. Y como, los proyectos que están ligados a la sostenibilidad dan frutos generalmente en el largo plazo, se generaría un sesgo inmenso en contra el desarrollo sostenible.
Ambos ejemplos justificaron la creación de nuevos métodos y procedimientos para la evaluación de proyectos de desarrollo. No quisiera ser crítico pero, en mi experiencia, a pesar de los grandes avances en metodología de evaluación de proyectos, aún hoy en día, las evaluaciones de proyectos son muy precarias. Generalmente, se espera que los conflictos que nacen de las decisiones del desarrollo sean dirimidos dentro del debate del impacto ambiental y el impacto social. Pero esa instancia es tardía.
2. El concepto de Sostenibilidad
Es interesante notar que en la actualidad aun es necesario explicar muchísimas veces qué es realmente el desarrollo sostenible. Ni la definición más básica –ej., que la sostenibilidad debe ser económica, ambiental y social—ha resuelto el problema. Esa fue la definición que dio lugar al Triángulo de la Sostenibilidad.
No obstante, esta representación no fue tomada en un sentido equitativo, sino que se siguió privilegiando al primer ángulo, el de la sostenibilidad económica, como ámbito primordial que dirige el debate a la teoría económica tradicional. Este sesgo ha sido exacerbado por la adopción de la economía neoliberal y reforzado por las instituciones de mercado.
La importancia que se le dio al mercado, constituyó la fuente de dos falacias fundamentales que permean casi todo lo que se hace hoy en pos del desarrollo de nuestros países. Cabe decir que el mercado no posee los mecanismos automáticos de corrección. La primera falacia instala la idea de CRECER PRIMERO Y LIMPIAR DESPUÉS. El crecimiento aparece como una condición necesaria para el alcance de la sostenibilidad ambiental. El problema es que nunca se vuelve a limpiar después.
La segunda falacia es la que enuncia CRECER PRIMERO Y HACER JUSTICIA SOCIAL DESPUÉS. Es decir, se le da prioridad, nuevamente, a la eficiencia económica antes que la distribución de la riqueza. En otras palabras, aun se justifica la idea de que para alcanzar mayores niveles de desarrollo en nuestros países, es necesario aceptar altísimos niveles de desigualdad y de concentración de la riqueza.
Estas falacias paradigmáticas se han convertido en los principios rectores de la gestión institucional y las políticas económicas. Las preocupaciones por la sostenibilidad ecológica y social vienen después de alcanzar tasas mayores de crecimiento económico. La prioridad del desarrollo económico incide profundamente en la forma en que se administran los recursos naturales y servicios ambientales, dificultando el camino hacia la sostenibilidad.
Hay tendencias que aceleran dicho proceso, como es el caso del cortoplacismo, con políticas de crecimiento para aumentar el lucro en el corto plazo en desmedro de un horizonte diferente a largo plazo. Otra tendencia aceleradora es la imposición de una noción de bienestar materialista e individualista, que nos aleja de las preocupaciones y el debate sobre la calidad de vida. Nuestro bienestar no es solamente material, y esto está identificado en muchas constituciones políticas de nuestros países. Más aún, sabemos que no se trata solamente de un bienestar individual sino también colectivo.
Hoy, se evidencia una suerte de obsesión por el Producto Interno Bruto (PIB), como parámetro unívoco del desarrollo. Bajo este orden de ideas, se asume que hay que sacrificar el medioambiente y a las personas para ganar puntos de crecimiento en el PIB. Esto se constata no solamente en relación con la extracción de recursos naturales sino además el abuso de los servicios medioambientales y ecológicos. En cuanto a los actores sociales, se sacrifica la calidad de vida de los trabajadores o los pescadores artesanales para ganar puntos en el PIB. Esta situación pone en evidencia una total exclusión de los procesos ecológicos que envuelven una irreversibilidad –en particular, los recursos biológicos y sus servicios.
Como podemos ver, esta óptica que privilegia el desarrollo económico, conlleva un gran sesgo en relación con el concepto de lo que constituye valor en nuestra sociedad. Los valores que priman hoy son los valores de mercado: los precios. Sin embargo hay otros valores a considerar, como son los valores étnicos, ecológicos, culturales, espirituales… Nuestra sociedad no puede estar dirigida solamente por valores económicos y financieros.
Es importante dar un golpe de timón para crear nuevos horizontes y caminos que nos lleven a una sociedad sostenible. Y es aquí donde las políticas, la promoción del cambio tecnológico, y el aumento de nuestra consciencia humana toman una importancia primordial. Esto llama a un cambio en la naturaleza y alcance del triángulo de la sostenibilidad.
3. Otra propuesta para el triángulo la sostenibilidad
Ya en los años ochenta propuse un cambio en el triángulo de la sostenibilidad, ya que no correspondía a la integridad del concepto que deberíamos adoptar. Y fue en ese entonces cuando hice una crítica profunda desde un punto de vista institucional, así como desde un punto de vista espiritual.
Influenciado por La Ciencia Védica de la India, reformulé estos triángulos, y presenté una alternativa a dicho triángulo durante El Décimo Congreso Mundial Forestal, Paris, 1991. Para este modelo, incluyo los siguientes componentes: capital humano (rishi), capital natura (chandas) y capital institucional (devata). Después de muchos años de haber anunciado este nuevo triángulo de la sostenibilidad, siento que aún es importantísimo considerarlo seriamente.
Fue en esa época que apareció también la definición de Gro Brundtland, ex Primer Ministro de Noruega, anunciada en su libro Nuestro Futuro Colectivo (Our Common Future), 1987. Ella definió al desarrollo sostenible “como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones”. Dos elementos muy importantes se desprenden de tal definición: (a) el sentido inter temporal de la definición (el sentido intergeneracional de la definición) y (b) el concepto de necesidades (qué constituye una necesidad).
En la misma época, me tocó dirigir una investigación (la cual incluía 2.200 proyectos terminados) que logró otra definición de sostenibilidad. Fue una definición empírica, como resultado de experiencias de desarrollo. La definición dice que para alcanzar una sociedad sostenible se debe alcanzar un balance, un equilibrio, entre todas las formas de capital que participan en el desarrollo económico y social de una nación, o del mundo entero.
Esta definición implica cuestionamientos puntuales en la teoría del capital respecto al crecimiento: cuán rápido acumulamos capital; el desarrollo económico: quién se beneficia con el proceso de acumulación; y el desarrollo sostenible: alcanzar un equilibrio entre todas las formas de capital que están siendo acumuladas.
Quiero recalcar que el desarrollo no termina con la sostenibilidad. Es por eso que se debe proponer un gran cambio de perspectiva, una nueva transformación. A la cual llamo el desarrollo empoderado. Después de muchos años de trabajo en este tema, hice un planteamiento en la campaña presidencial del año pasado (2013), siendo candidato en Chile: propuse un cambio desde el sistema neoliberal existente hacia un modelo de desarrollo sostenible con una ciudadanía empoderada.
El empoderamiento ciudadano es una condición necesaria para el alcance de la sostenibilidad. Este es el próximo paso para el debate sobre la sostenibilidad. Debemos cambiar el modelo asimétrico existente y abordar los desequilibrios que dominan la política económica y los programas de desarrollo. Asimetría que se manifiesta en todos los ámbitos: asimetría institucional; asimetría de la información; asimetría en la distribución de beneficios; asimetría en las responsabilidades de las corporaciones, el estado, la sociedad civil, la comunidad internacional; asimetría que se presenta también en la planificación, en los objetivos del desarrollo y en los valores del desarrollo; asimetría en la participación ciudadana; y asimetría en los derechos y obligaciones.
4. Conclusión
En el camino hacia la sostenibilidad del desarrollo, tenemos dos conflictos importantes que demandan un cambio en el modelo económico y social existente: uno es la miopía de los mercados y su falta de mecanismos de auto corrección. Otro, es la necesidad de abordar las asimetrías que este modelo no corrige. Hoy, la globalización es un acelerador de estos procesos asimétricos y de las falacias con que actúa el sistema. Como resultado, tenemos una mala distribución de la riqueza, concentración económica en pocas manos y una destrucción medioambiental nunca antes vista.
La justificación para proponer un nuevo modelo, un camino alternativo al neoliberalismo, tiene que ver con la importancia de los verdaderos objetivos del desarrollo, los valores con los cuales satisfacemos estos objetivos, y las orientaciones que tomamos para satisfacerlos. Como decía alguien, no vale la pena seguir tapándole los hoyos a la manguera. ¡Hay que cambiar de manguera!
Quizás uno de los debates más importantes que se debe dar para entrar en una transición hacia otro sistema económico, es el papel del sector privado. La respuesta no es un socialismo tradicional, a la antigua. El sector privado tiene que entender que su futuro depende de la contribución que haga al bienestar colectivo. Mientras menos interés y compromiso tenga el sector privado sobre el futuro del bienestar colectivo, menos mercado veremos.
Si se continúa forzando la preeminencia de este mercado, tendremos como resultado más inequidad y menos sostenibilidad. Mientras menos hegemonía del sector privado, habrá más fuerzas para intervenir el mercado. Para ello se requiere de mayor presencia del Estado, más fiscalización, más leyes y reglamentos, en fin, una nueva forma de socialismo. Un socialismo que subyuga el mercado y tiene como objetivo principal una sociedad sostenible.
No es un socialismo en que prime lo económico en su sentido estricto, como lo ha sido en el pasado. No es un socialismo con un Estado elefantiásico. Es un socialismo de la participación y la cooperación. Un socialismo que no es antropocéntrico, sino que se centra en los derechos de todas las formas de vida que existen en el planeta. No un socialismo del Estado, sino el socialismo ciudadano de empoderamiento y participación permanente. Un socialismo en que la espiritualidad y la política sean el vehículo para expandir la consciencia individual y colectiva. Un socialismo y no un colectivismo, en que hay total paridad y sinergia entre los poderes del Estado y los de la ciudadanía.
No un socialismo monolítico, sino diverso e incluyente. Un socialismo que no solamente otorga derechos a los seres humanos, sino también a nuestros animales y a todos los elementos de la tierra. Un socialismo global, sin déficits democráticos, en que la globalización nos sirve a nosotros y no que nosotros seamos esclavos de la globalización. Un nuevo modelo que demanda cambios profundos en la institucionalidad nacional como internacional.
* Economista, líder de opinión y espiritual, Ex-candidato a Presidente de Chile. Estudió economía en la Universidad de Chile, con maestrías y doctorados de la Universidad de Rhode Island y de Wisconsin. También se graduó en la Universidad de Harvard como MBA para Ejecutivos. Ocupó varios cargos en el Banco Mundial, donde fue considerado el primer economista ambiental. Es el fundador y actual presidente del Instituto Zambuling Para La Transformación Humana (IZTH).
El Vivir Bien: una aproximación a partir del bienestar subjetivo y el desarrollo humano
Por Milenka Figueroa Cárdenas – Investigadora del Informe sobre Desarrollo Humano y los ODM en el PNUD Bolivia
La búsqueda de paradigmas evaluativos de las políticas públicas de modelos de desarrollo basados en la globalización y el libre mercado como mecanismo de asignación de recursos ha presentado severas críticas. Sobre todo por los escasos resultados en la reducción de la desigualdad y exclusión social, derivando esto en diversas propuestas que plantean desde la humanización del capitalismo introduciendo valores de solidaridad y responsabilidad social en la gestión económica hasta otros más radicales que plantean incluso el cambio del modelo económico[1].
El cuestionamiento de seguir utilizando únicamente el ingreso per cápita como indicador de riqueza, bienestar y en definitiva de satisfacción es cada vez mayor. De hecho, quedó limitado al preguntarse si es posible medir el nivel de riqueza o bienestar entendido como la satisfacción de los deseos y preferencias o como la felicidad. Además, que la población se siente cada vez menos representada con tal indicador ya que la riqueza o ingreso no se distribuye uniformemente al interior de los países entre los habitantes del mismo, por ejemplo, el año 2010 en América Latina y el Caribe el 40% de los hogares más pobres captaban en promedio el 16% de los ingresos totales producidos, en tanto que el 10% de los hogares más ricos concentraban en promedio el 33% de los ingresos totales, reflejando esto una desmedida desigualdad.
En el proceso de tal interrogante, se pudieron identificar cinco tendencias: la primera de ellas surge durante la década de los años setenta planteando una construcción de indicadores sociales y una concepción de calidad de vida basada en la posesión de un grupo de bienes, servicios y satisfactores; la segunda de ellas repara en la expansión de capacidades de los seres humanos; la tercera tendencia destaca que las necesidades van más allá de los aspectos materiales y por tanto el PIB resulta insuficiente para medir el grado de insatisfacción; la cuarta está relacionada con un desarrollo en base a la economía verde, y finalmente la última tendencia apunta al bienestar subjetivo el cual pone en relieve que el progreso debe concebirse en función al bienestar de las personas y esto debe reflejarse en indicadores tales como la felicidad, la satisfacción con la vida, y los estados afectivos positivos entre otros.
Desde América del Sur, una perspectiva propuesta por movimientos campesinos e indígenas, al amparo del humanismo y el ambientalismo surgieron iniciativas para la construcción de indicadores que midan el bienestar de las personas de manera distinta a la tradicional que parten de visiones holísticas de la realidad, e intentan un ensamblaje entre la sociedad, economía y naturaleza en el marco del reconocimiento a la pluralidad de situaciones económicas, culturales y políticas. Es así que el año 2007 en Bolivia y 2008 en Ecuador, se plantearon las nociones del Vivir Bien y Buen Vivir respectivamente, ambas ya posicionadas en el ámbito ideológico y contestatario a la globalización, constituyen referentes para guiar las políticas planteadas en los planes de desarrollo y se ajustan a la medición de la calidad de vida o bienestar subjetivo.
El Vivir Bien concibe el bienestar desde horizontes tanto materiales como intangibles (afectividad, medio ambiente, solidaridad y vida comunitaria entre otros) por lo que debe contemplar su sistematización e interrelación en estos diferentes ámbitos para reflejar su verdadero carácter integral holístico capaz de abarcar situaciones no homogéneas tanto en lo cultural, económico, político y social. En este sentido, y desde la perspectiva de la gestión de políticas públicas que están orientadas a lograr el Vivir Bien y considerándolo como situación de realización multidimensional se hace evidente esfuerzos para lograr su medición. Este trabajo va orientado en esa dirección indagando sobre los estados internos de los individuos en relación a la percepción que tienen de su propia vida.
Para esto se utilizó, la Encuesta de Movilidad y Estratificación Social (EMES) realizada por el PNUD el año 2009 como insumo para el Informe de Desarrollo Humano 2010, el cual incluyó una Sección sobre “Percepciones y Significados del Vivir Bien” que está dividida en cinco módulos, todos ellos con preguntas abiertas: módulo de satisfacción general, material, afectiva, convivencia comunitaria y relación con la naturaleza.
Aspectos Generales
Los resultados arrojados después del procesamiento del primer módulo son los más importantes de los cinco ya que presenta la valoración de los entrevistados sobre los aspectos más relevantes que se consideran para Vivir Bien además de medir el grado de satisfacción con tales.
Fuente: EMES – PNUD, 2009.
Una primera agrupación en 16 categorías, muestra que lo más importante para los informantes de este módulo es tener o acceder a un trabajo, una de cada cuatro personas representadas en su mayoría por los jefes de hogar se refieren a este aspecto. En segundo y tercer lugar, con porcentajes similares (16%), los informantes manifiestan la importancia de contar con buena salud y una vivienda. Con porcentajes menores los entrevistados se refieren a otras categorías de bienes tan diversos que van desde otros servicios básicos hasta valores morales.
Aunque las respuestas dejan ver la amplitud de preferencias y necesidades de la población, no cabe duda que la mayoría de ellas se concentran sobre todo en bienes materiales económicos antes que derechos sociales básicos.
Aspectos materiales, afectivos, comunitarios y relación con la naturaleza
El resto de los aspectos que indagan más específicamente acerca de los bienes materiales, afectivos, convivencia comunitaria y relación con la naturaleza, presentan en cada uno de los dominios resultados particulares. Por ejemplo, en lo concerniente a los aspectos materiales que se requieren para Vivir Bien, los resultados revelan que casi el 50% de los entrevistados hacen hincapié en la necesidad de tener una vivienda que cuente con todos los servicios básicos, otro 30% hace referencia a la necesidad de tener un trabajo o negocio propio, y sólo un 10% señala la importancia de tener vehículo sobre todo con fines de trabajo más que disfrute por sí mismo.
Fuente: EMES – PNUD, 2009.
Este resultado vuelve a denotar que en cierta medida el problema de vivienda y servicios básicos no está resuelto, lo cual puede ser atribuido al crecimiento demográfico de la última década, que al margen de dificultar el acceso a una vivienda también complica la extensión y provisión adecuada de los servicios básicos.
En lo concerniente a los resultados del dominio de aspectos afectivos, a los que sólo uno de diez hogares hizo referencia en la pregunta de aspectos generales, se aprecia la necesidad de contar con amor y cariño, no precisamente familiar para satisfacer las necesidades afectivas.
Fuente: EMES – PNUD, 2009.
Mientras que para casi cinco de cada diez hogares el amor y cariño es importante, para casi dos lo son el respeto paz y unidad, que en cierta medida se tratan de bienes comunitarios como también el diálogo y la comprensión y sólo uno de diez destaca la importancia del apoyo familiar.
Yendo más allá al analizar los resultados de los módulos de convivencia comunitaria y relación con la naturaleza, el primero de ellos mencionado de forma indirecta en los aspectos generales y el segundo que ni logró ser mencionado de forma espontánea, dan a entender por un lado primero una comprensión parcial del significado de vivir en comunidad y mucho más en áreas urbanas y; segundo el débil vínculo que asocia una vida satisfactoria con un medio ambiente equilibrado.
La satisfacción y el Vivir Bien como una aproximación al bienestar subjetivo
Adicionalmente al análisis empírico y para cuantificar la satisfacción de la vida como un todo se estima un índice del Vivir Bien[2] como una aproximación al bienestar subjetivo, a partir de una cuantificación de la satisfacción de la vida como un todo, relacionado con los diferentes dominios que contiene dicha encuesta, en la que se utiliza una escala de satisfacción donde 1 significa “Muy insatisfecho” y 10 “Muy satisfecho”.
De esta manera se puede predecir el índice de Vivir Bien (bienestar subjetivo) condicionado a la satisfacción de las dimensiones material, afectiva, de convivencia comunitaria y de relación con la naturaleza.
Los resultados permiten apreciar que en promedio los bolivianos están poco satisfechos con sus vidas (3,74) o bien el índice del Vivir Bien promedio de los bolivianos alcanza a 3,74 en una escala de 1 a 10, lo cual denota insatisfacción con la vida en general compuesta por los dominios antes descritos que conformarían lo que se ha denominado Vivir Bien, denotando particularmente el resultado de la insatisfacción con los aspectos materiales o bienes económicos.
Por tanto, mientras que en Bolivia no se cuenten con las condiciones, bienes y servicios básicos mínimos necesarios, la población todavía relacionará progreso, satisfacción o bienestar con los bienes económicos entre los cuales el más importante es contar con una fuente laboral que le proporcione ingresos. Se esperaría que una vez cubiertas estas necesidades mínimas, recién la población piense en aspectos tales como convivencia comunitaria y relación con la naturaleza entre otros prioritarios.
No cabe duda que actualmente los indicadores subjetivos son de gran importancia, ya que el uso de los mismos como complemento de los indicadores objetivos proveen de una herramienta y perspectiva más completa para la toma de decisiones.
[1] Desde el ámbito académico destacan trabajos de Fehr (2000), como también desde entidades antiglobalización, Véase el informe de Neatam (2002).
[2] Para la estimación se utilizó un modelo Logit Ordenado corregido por endogene
domingo, 18 de enero de 2015
Felicidad: ¿cultura, costumbre o ninguna de las anteriores? | Blog Humanum
Por Rodulfo J. Prieto Fuente: PNUD
La idea de incorporar el “bienestar” como parte de las medidas de progreso de los países está ganando cada día mayor protagonismo. Académicos y políticos alrededor del mundo no pierden la oportunidad para criticar la deficiencia de los sistemas convencionales en contabilizar elementos como la “felicidad” y la necesidad de reformular las actuales mediciones de desarrollo.
El tema no es nuevo, y ha sido tópico de debate tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo[1]. Sin embargo, gracias al acceso de información y a la proliferación de estudios sobre el tema, el debate ha tomado vigor durante los últimos años[2].
¿Qué implicaciones tiene para América Latina y el Caribe esta tendencia global sobre el bienestar y nuevas mediciones de progreso?
Cuando se trata de medir niveles de felicidad y satisfacción (mediciones realizas a través de encuestas), sorprendentemente, la región sobresale por sus resultados positivos. Según laGallup World Poll, que evaluó el bienestar en 155 países durante el período 2005-2009, tres (3) países de América Latina –Costa Rica, Panamá y Brasil– sobresalieron entre los veinte (20) estados con mayor nivel de satisfacción de vida, encontrándose éstos por encima de muchos países desarrollados, incluidos los Estados Unidos y el Reino Unido. Por su parte, en el mismo estudio, Venezuela, Colombia, Trinidad y Tobago, Jamaica, México, Argentina y Belice superaron, en la misma medida, a Alemania, Italia, España y Francia.
Los altos índices de satisfacción en la región parecen una incongruencia, o al menos surgen como una gran incógnita, ya que según un sin fin de mediciones objetivas de progreso –desde el índice de desarrollo humano (en cada uno de sus tres componentes), hasta la criminalidad y el acceso a servicios básicos– la región se encuentra plenamente rezagada ante los países desarrollados de Europa Occidental y los Estados Unidos.
Una primera explicación apunta hacia el aspecto cultural. Esta visión hace énfasis en elementos como los estrechos lazos familiares y sociales (como la amistad), el sentimiento de comunidad, la “alegre personalidad” de los latinos e inclusive el carácter religioso de las sociedades latinoamericanas para explicar los altos niveles de satisfacción. En efecto, estudios han demostrado que para el latinoamericano promedio la amistad es más importante para el bienestar que la salud, el empleo y los activos personales. Sin embargo, esto no necesariamente indica que los lazos sociales sean la causa de los altos niveles de satisfacción: esto sólo muestra las preferencias de la región y señala un efecto de correlación, mas no de causalidad.
Tal vez exista otra explicación, una menos romántica quizás, basada en la teoría de la adaptación del ser humano. Muchos expertos, entre ellos Carol Graham del Instituto Brookings, sostienen que las expectativas y las preferencias de las personas son dinámicas y se adaptan a las condiciones que enfrenta cada individuo. Esto puede llevar a una persona a registrar niveles de felicidad y satisfacción superiores –o inferiores– a los que realmente revelan sus condiciones objetivas. Graham encontró que, en mediciones de felicidad dentro de los países, típicamente no son los más pobres quienes reflejan los niveles más bajos de satisfacción. De hecho, poblaciones en condiciones precarias reflejan altos niveles de felicidad en comparación con segmentos más ricos y con mayores oportunidades. Este fenómeno es conocido como la “paradoja de campesinos felices y triunfadores frustrados”, y Graham sostiene la hipótesis de que personas en ausencia de capacidad para llevar a cabo una vida plena –por ejemplo, por falta de educación o de salud– le asignan mayor valor a experiencias del día-a-día, como las amistades, la familia o la religión.
Otros expertos apuntan inclusive a una tercera explicación: al carácter subjetivo y relativo de las encuestas de satisfacción de vida. El argumento central de esta hipótesis es que las respuestas ante las preguntas de satisfacción de vida y de felicidad realmente varían según el contexto y el estado de ánimo del individuo al día de ser encuestado. En un estudio de 218 mujeres en Texas, donde se entrevistaban a las mismas mujeres dos veces en un periodo de dos semanas, Daniel Kahneman y Alan Krueger encontraron que la correlación entre los niveles de satisfacción de vida reportados entre ambas sesiones era de tan solo 0.59. El experimento social, de Norbert Schwarz (1987), arroja una conclusión similar. Schwarz midió los niveles de satisfacción de vida a través de cuestionarios comunes, pero con una pequeña variante: a los individuos se les pedía primero sacar una copia a una hoja de papel antes de llenar el formulario. A la mitad de las personas –escogida de manera aleatoria– se le colocó diez centavos de dólar en la copiadora. Sorprendentemente, los niveles de satisfacción reportados para aquellos que descubrieron la pequeña suma de dinero fueron significativamente superiores al resto.
Esto nos deja con la interrogante sobre América Latina y el Caribe: ¿será que somos más felices gracias a nuestra cultura y personalidad?, o ¿será que nos hemos acostumbrado a nuestra condición y que nuestras expectativas se han reducido a tal magnitud que ya los problemas no nos afectan tanto?, o simplemente, ¿será que realmente no somos más felices y que las mediciones de felicidad están simplemente sesgadas?
Queremos saber tu opinión:
¿La explicación sobre los altos niveles de felicidad en América Latina y el Caribe se debemayormente a…? Opina en nuesta Encuesta Humanum.
[1] Más de cuatro décadas atrás, en 1968, el entonces senador norteamericano y candidato a la presidencia, Robert F. Kennedy, enfatizaba que el “Producto Nacional Bruto lo mide todo, excepto aquellas cosas por las que realmente vale la pena vivir”. Por su parte, en el remotoReino de Bután, la “Felicidad Nacional Bruta” ha sido la prioridad del gobierno desde 1972.
[2] Al punto que, en 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución 65/309, invitando a estados miembros a encontrar “medidas que reflejen mejor la importancia de la búsqueda de la felicidad y el bienestar en el desarrollo, con miras a que guíen sus políticas públicas”
Promoviendo una resiliencia sostenible: Abordando los macro-riesgos de la vulnerabilidad
Por Inge Kaul
Foto: Annais Ferreira (Flickr bajo licencia Creative Commons).
“Vulnerabilidad” y “resiliencia” están entre las nuevas palabras de moda de la comunidad internacional. Estas vulnerabilidades incluyen desde la vulnerabilidad en las cadenas de abastecimiento a la vulnerabilidad de comunidades y personas; y las políticas propuestas en respuesta –que apuntan a fortalecer la resiliencia – incluyen desde la protección al transporte marítimo hasta la instalación de sistemas de alerta temprana, elevando viviendas y ofreciendo seguros de bajo costo a las personas.
Estas medidas son importantes y son requeridas con urgencia, porque las estadísticas sugieren que está creciendo el número de riesgos a los que nos enfrentamos; así como los costos de las crisis y desastres naturales y provocados por humanos.
De hecho, la lista de desafíos globales se alarga cada vez más, incluyendo, entre otros, el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad, la creciente escasez de agua, nuevos tratamientos médicos, el aumento de la inequidad y la pobreza persistente, la excesiva volatilidad financiera, el comercio ilícito, la inseguridad cibernética y otras formas de crimen y violencia transfronteriza.
Si consideramos que estos desafíos están contribuyendo directamente a la acumulación de problemas de vulnerabilidad, entonces surge una nueva pregunta: ¿Todos estos desafíos están ocurriendo juntos por casualidad? O, ¿tienen una causa en común?
Rastreando los macro riesgos de la vulnerabilidad: la paradoja de la soberanía
Examino esta cuestión en un artículo reciente; y el principal descubrimiento es que este último parece ser el caso. Los riesgos que se multiplican y las vulnerabilidades de hoy en día pueden ser rastreados hasta una causa en común: la paradoja de la soberanía.
La paradoja de la soberanía aparece porque en casi todas las áreas de políticas, los Estados tienden a aferrarse a una noción estricta y convencional de soberanía. El miedo de que la cooperación internacional pudiera arriesgar su soberana formulación de políticas, lleva a los estados a rehuir de la cooperación internacional efectiva y justa. Sin embargo, los desafíos internacionales suelen requerir justamente eso, una solución multilateral colectiva. Pero como este tipo de cooperación escasea, los problemas permanecen sin resolución y se les permite asumir parte de las crisis. Al final se logra lo contrario a lo que se buscaba: en lugar de asegurar una formulación soberana de sus políticas, la están perdiendo, parte por parte, tras cada crisis.
Por supuesto, las preocupaciones de los Estados por perder la soberanía en la formulación de sus políticas están, en gran parte, justificadas, ya que las políticas de poder y las estrategias de “suma cero” son aún bastante comunes en la cooperación internacional, a pesar de la naciente tendencia hacia la multipolaridad y las crecientes demandas por más justicia global. Por otra parte, resolver varios desafíos globales significa crear un Bien Público Global (BPG); y los BPG, como cualquier otro tipo de bien público, corren el riesgo de ser «parasitados» (el llamado «free-riding») . Cabe destacar, en este caso, que los que actúan así no son sólo los actores de mercado, sino también los Estados. La razón es que, en presencia internacional, los Estados son también actores individuales; y como tales, también pueden sentirse tentados a participar como polizones en contribuciones a bienes públicos globales, como la mitigación del cambio climático. Entonces, las preocupaciones por la soberanía y la falta de motivación para cooperar, a veces se entrelazan.
Aun así, sin importar la razón o combinación de razones de su existencia, la paradoja de la soberanía está en la raíz de la propensión a la crisis del mundo de hoy.
Entonces, ¿Cómo podemos escapar de esta trampa de políticas?
Escapando de la trampa de políticas de la paradoja de la soberanía
Para llevar al mundo a un camino de crecimiento global y desarrollo más sustentable, hay dos reformas prioritarias:
- Elaborar un acercamiento a la cooperación internacional compatible con la soberanía: Esto necesitará primero una prueba convincente de que para los problemas globales marcados por la interdependencia de políticas entre países, una justa y efectiva cooperación está entre los intereses propios de los Estados. Segundo, debemos forzar el consenso en pos de una soberanía “astuta” y de respeto mutuo, por ejemplo, un ejercicio de soberanía que combina la persecución de intereses nacionales con respeto por la soberanía de otros Estados, incluyendo respeto por el hecho de que otros puedan querer un beneficio neto de la cooperación internacional.
- Establecer un consejo administrativo global independiente de alto nivel: Este ente debería asistir a actores estatales y no estatales para estar en conocimiento del dominio público global, por ejemplo, el armado de BPG, incluyendo bienes globales, humanos y naturales, que son mayormente pasados por alto y no administrados. Por lo tanto, el Consejo no debería ser simplemente otro ente estadístico intergubernamental. Más bien, debería ser un ente multiactor, preocupado por combinar los intereses de los Estados, sin importar cuan diversos sean, con los requerimientos sistemáticos de los BPG, incluyendo los bienes naturales y creados por el hombre, y los de la Tierra en conjunto. En verdad, los Estados hoy suelen ser sólo un grupo de actores. Sin embargo, tienen poderes legislativos; y, por lo tanto, sería útil crear tal Consejo Administrativo Global en la ONU.
Promocionar más crecimiento y desarrollo global sustentable es, por lo tanto, posible. Quizás, el proceso posterior a la Agenda 2015 o la subsecuente conferencia Monterrey Plus propuesta para mediados de 2016, puedan alcanzar un acuerdo internacional sobre el tipo de reformas aquí sugeridas.
Si no se llevan a cabo tales reformas, podríamos ver un mayor crecimiento en riesgos y crisis generadoras de vulnerabilidad y catástrofes. Las medidas de resiliencia que se implementan en su lugar para hacer frente a las disrupciones serían meramente paliativas y no nos devolverían al camino de la sustentabilidad. Claramente necesitamos dos conjuntos de medidas. Medidas que nos permitan enfrentarnos mejor a los efectos nocivos de la atrasada reforma de la gobernanza global, y medidas que vayan a la raíz de los problemas presentes y aborden el macro riesgo: la paradoja de la soberanía.
En otras palabras, mejorar la sostenibilidad requiere que reconozcamos que ya nos hemos apartado del clásico orden mundial del estado de Westfalia hacia una “Westfalia 2.0”. Este nuevo orden mundial debe reconocer que en los campos de las políticas interdependientes –de las cuales hay cada vez más – la forma más sabia de lograr los intereses nacionales es una cooperación internacional justa.
Esta nota se basa en:
Kaul, I. 2014. Fostering Sustainable Human Development: Managing the Macro-risks of Vulnerability. New York: UNDP Human Development Report Office. Occasional Paper.
_____. 2013. “Meeting Global Challenges; Assessing Governance Readiness”. En The Governance Report 2013, ed. Hertie School of Governance. Oxford,UK: Oxford University Press.
Traducción de Agustín Tejo, voluntario en línea de la ONU.
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