miércoles, 1 de abril de 2020

Consejos de la NASA para el aislamiento

Consejos desde la NASA para sobrellevar la cuarentena


La neurociencia se dedica a estudiar los mecanismos que regulan las reacciones nerviosas y la actividad cerebral. La información obtenida sirve para entender cómo determinadas acciones repercuten en la conducta, los pensamientos y las emociones de las personas. En un tejido de pandemia por el coronavirus, un experto en el tema indaga las razones del acopio desmesurado, la frustración social ante la cuarentena y la necesidad de romper el aislamiento.

Se trata del Ingeniero Federico Fros Campelo, docente del ITBA en el programa “neurociencia aplicada a la toma de decisiones”. Este investigador en psicología cognitiva y evolutiva, autor del libro Mapas emocionales, entiende también que nuestras pautas de comportamiento se puede explicar a través de diferentes instintos elementales.

Ante todo somos seres sociales que fuimos evolucionando en manada.Cuando alguien queda aislado del grupo, como ocurre con la cuarentena, la falta de contacto físico genera un impacto fisiológico que produce alteraciones en los ritmos del sueño y en sus hormonas. La sensación que se siente es muy similar al rechazo. Esta y otras conductas tienen su razón de ser en el funcionamiento del cerebro”, describe Fros Campelo.

La realidad que uno percibe -explica- no es un fiel reflejo del mundo exterior, es una predicción cosechada por los sentidos, que el cerebro se encarga de analizar, sintetizar y transmitir. El conflicto surge cuando la información que ingresa es ambigua, ya que las señales se contradicen entre sí.

“La incertidumbre, que es otro instinto básico, genera emociones negativas ya que el cerebro no logra descifrar qué va a suceder en lo inmediato. Su ejercicio más frecuente es trazar modelos de realidad para intentar explicarla. Pero al no disponer de recursos suficientes para una interpretación –porque es algo inédito, como el confinamiento- se generan teoría de complot. Esto incluye que el coronavirus es una infección programada en laboratorios o que las vacunas son un invento”, sintetiza Campelo.

Lo cierto es que el cerebro necesita encontrar un significado y un equilibrio a todo lo que ve. Si no da con ninguna respuesta satisfactoria, reinterpreta los datos en función del contexto y después de haber extraído la información disponible, llega a una conclusión.

“Cuando el órgano opera con normalidad, rige el pensamiento secuencial y se da la vinculación causa-efecto. Pero cuando domina la incertidumbre, las causas y los efectos pueden ser reemplazadas con premisas falsas, lo que conducen a la superstición. El miedo a lo inexplicable puede desembocar en pensamiento mágico. Y nos hace creer que todas las noticias que nos llegan son ciertas”, señala.

“Las emociones son una herramienta adaptativa que informa al entorno sobre el estado anímico de una persona. Ante la falta de contacto físico, nuestra empatía, que es otro instinto, se resiente y nos cuesta cada vez más ponernos en el lugar del otro. También nos vuelve más egoístas, menos sociables. Las charlas virtuales, en parte puede suplir esta carencia y permitir que, pese a no poder tocar al otro, se lo pueda ver y escuchar”, advierte Fros Campelo.

La oxitocina es una poderosa hormona que se fabrica en el cerebro. Una de sus funciones es la de fortalecer vínculos de proximidad. Y si bien sus niveles en sangre pueden ser altos y beneficiosos, también pueden disminuir por el aislamiento y provocar el efecto contrario.

“La oxitocina, además de ser una hormona, es un neurotransmisor que promueve el sentimiento de pertenencia, fundamental en nuestra especie y está implicada en comportamientos relacionados con la confianza, el altruismo, la generosidad, la formación de vínculos y la empatía. Su ausencia puede provocar estrés, ansiedad y agresión. Ante la falta de contacto, se puede engañar al cerebro a través de la tecnología. Ya que el videochat brinda una sensación de falsa realidad, advierte Campelo.

En los momentos de aburrimiento el cerebro activa una parte del lóbulo parietal medial que permite planificar escenarios posibles o proyectar nuevas soluciones. El problema surge cuando el tedio se vuelve crónico por el aislamiento, la persona empieza a desconcentrarse, acumula tensión y necesita escapar de su encierro.

“Ante una situación inédita, el cerebro libera dopamina, el neurotransmisor relacionado con la sensación de bienestar y la intensidad de las recompensas. Pero ante la falta de novedad, los estímulos se reducen y el aburrimiento se hace presente. La gente que cumple cuarentena está buscando despejarse pero como todo gira en torno al coronavirus se produce un efecto túnel, es decir, ante la necesidad de centrar y concentrar la atención en el virus y no ver más allá de la amenaza”.

Hay un auge de aplicaciones y programas de llamadas en grupo o videoconferencias, lo que genera el aporte desde el gobierno nacional con Arsat.

La compañía de conectividad estatal Arsat anunció la disponibilidad de un servidor de Jitsi, un sistema de videoconferencias similar a Zoom (el más utilizado a nivel global) pero de código abierto, con el que se podrán realizar videoconferencias seguras y gratuitas.

De esta manera, la firma espera bajar los costos a las empresas argentinas que requieran realizar reuniones virtuales de sus colaboradores sin la necesidad de abonar licencias a servicios del exterior.

Para utilizarla, hay que ingresar al sitio web jitsi.dcarsat.com.ar. Al contar con un servidor alocado en la Argentina, se garantiza así un funcionamiento más fluido de las conversaciones.

Además, el sistema permite crear canales o entrar directamente en uno sin tener que crear un usuario, por lo que no será necesario compartir datos personales con la plataforma.

Los astronautas y psicólogos de la NASA han examinado qué comportamientos humanos crean una cultura saludable para vivir y trabajar remotamente en grupos pequeños. Identificaron cinco capacidades generales y definieron los comportamientos asociados a cada una de ellas. Los astronautas de la NASA lo llaman "comportamiento expedicionario", y es parte de todo lo que hacemos. Cuando va bien, se llama "buen comportamiento expedicionario".

Aquí están las cinco buenas capacidades de comportamiento expedicionario:

  • Capacidad 1: Comunicación

Definición: Comunicación significa hablar para que te entiendan claramente. Escuchar y preguntar para entender a los demás. Escuchar activamente, captar las señales no verbales. Identificar, discutir, y entonces trabajar para resolver conflictos.

Para practicar un buen comportamiento expedicionario de comunicación, comparte información y sentimientos libremente. Habla sobre tus intenciones antes de tomar medidas. Usa la terminología adecuada. Discute cuándo tus acciones o las de los demás no fueron las esperadas. Tómate tiempo para examinar qué fue bien o mal después de cada éxito o conflicto. Escucha y repite luego los mensajes para asegurarte de que se entiendan. Admite cuando te equivocas.

  • Capacidad 2: Liderazgo / Seguimiento

Definición: Cómo de bien se adapta un equipo a los cambios. Un líder mejora la capacidad del grupo para ejecutar su propósito a través de la influencia positiva. Un seguidor (también conocido como líder subordinado) contribuye activamente a la dirección del líder. Se establece un ambiente de confianza.

Para practicar un buen comportamiento expedicionario de liderazgo/seguimiento, acepta responsabilidad. Ajusta tu estilo a tu entorno. Asigna tareas y establece objetivos. Predica con el ejemplo. Provee dirección, información, comentarios, formación y aliento. Asegúrate de que tus compañeros de equipo tengan recursos. Habla cuando algo no está bien. Haz preguntas. Ofrece soluciones, no solo problemas.

  • Capacidad 3: Cuidado personal

Definición: El cuidado personal significa vigilar tu buen estado psicológico y físico. Esto incluye la higiene, la administración de tu tiempo y tus cosas, el dormir y el mantener tu estado de ánimo estable. A través del cuidado personal, demuestras tu capacidad de ser proactivo para mantenerte saludable.

Para practicar un buen comportamiento expedicionario de cuidado personal, evalúa de manera realista tus fortalezas y debilidades, y su influencia en el grupo. Aprende de los errores. Identifica tus tendencias y la influencia que tienen en tus éxitos o fracasos. Sé abierto sobre tus debilidades y sentimientos. Toma medidas para mitigar tu propio estrés o negatividad (no lo transmitas al grupo). Sé social. Pide que te den opiniones sobre tu comportamiento. Equilibra el trabajo, el descanso y el tiempo personal. Sé organizado.

 

  • Capacidad 4: Cuidado de equipo

Definición: El cuidado de equipo abarca la salud del grupo en los niveles psicológico, físico y logístico. Reconoce que esto puede verse influenciado por el estrés, la fatiga, la enfermedad, los suministros, los recursos, la carga de trabajo, etc. Fomenta el rendimiento óptimo del equipo a pesar de los desafíos que se presentan.

Para practicar un buen comportamiento expedicionario de cuidado de equipo, demuestra paciencia y respeto.Anima a otros. Monitorea a tu equipo en busca de señales de estrés o fatiga. Fomenta la participación en actividades de equipo. Desarrolla relaciones positivas. Ofrécete a realizar las tareas desagradables. Brinda y acepta ayuda. Comparte méritos y asume las culpas.

  • Capacidad 5: Vivir en grupo

Definición: Las habilidades para vivir en grupo abarcan cómo las personas cooperan y se convierten en un equipo para alcanzar un objetivo. Identifica y gestiona diferentes opiniones, culturas, percepciones, habilidades y personalidades. Demuestra resistencia frente a la dificultad.

Para practicar un buen comportamiento expedicionario de vida en grupo, coopera en lugar de competir. Cultiva activamente la cultura grupal (integra la cultura de cada unos de los individuos en la construcción de la cultura general del grupo). Respeta roles, responsabilidades y carga de trabajo. Asume responsabilidad; alaba libremente.

Luego trabaja para asegurar una actitud positiva de equipo. Mantén la calma durante los conflictos.

*Esta historia es una adaptación de un hilo de Twitter (en inglés) escrito por la astronauta Anne McClain.

“Quedarse encerrado en casa puede ser desafiante. Cuando viví en la Estación Espacial Internacional durante casi un año, no fue fácil. Cuando me iba a dormir, seguía en el trabajo. Cuando me despertaba, aún estaba en el trabajo. Volar en el espacio tal vez es el único empleo al que no puedes renunciar.

Sin embargo, aprendí varias cosas durante el tiempo que pasé ahí que me gustaría compartir porque están a punto de volverse útiles de nuevo, ahora que nos encerraremos en casa para ayudar a detener la propagación del coronavirus. A continuación, algunos consejos sobre vivir en aislamiento, de parte de alguien que ya lo ha hecho.

Sigue un horario

En la estación espacial, todo mi tiempo estaba agendado, desde el momento en que despertaba hasta la hora de ir a dormir. A veces eso incluía una caminata espacial que podía durar hasta ocho horas; en otras ocasiones, se trataba de una tarea de cinco minutos, como echar un vistazo a las flores experimentales que estaba cultivando en el espacio. Verás que seguir un plan te ayudará a ti y a tu familia a adaptarse a un entorno laboral y hogareño distinto. Cuando regresé a la Tierra, extrañé la organización que esto me proporcionaba y después me pareció difícil vivir sin ella.

Toma pausas

Cuando estás viviendo y trabajando en el mismo espacio durante muchos días, el trabajo puede invadir toda tu vida si lo permites. Cuando vivía en el espacio, tomaba pausas de manera deliberada porque sabía que estaría ahí durante un largo periodo, justo como la situación en la que ahora estamos. Toma tiempo para realizar actividades divertidas: me reunía con colegas de la tripulación para ver películas por la noche, con todo y botanas, y vi todas las temporadas de “Juego de tronos” dos veces.

Además, no olvides incluir en tu calendario una hora constante para ir a dormir. Los científicos de la NASA estudian de cerca el sueño de los astronautas cuando estamos en el espacio, y han hallado que la calidad del sueño se relaciona con la cognición, el estado de ánimo y las relaciones interpersonales, que son esenciales para superar una misión en el espacio o una cuarentena en casa.

Sal de tus cuatro paredes

Una de las cosas que más extrañaba mientras estaba en el espacio era poder salir y experimentar la naturaleza. Después de estar encerrado en un espacio pequeño durante meses, en verdad comencé a anhelar la naturaleza: el color verde, el olor de la tierra fresca y la sensación del sol cálido en mi rostro. El experimento con flores se volvió más importante para mí de lo que jamás habría imaginado. A mis colegas les gustaba reproducir una y otra vez una grabación con sonidos de la Tierra, como los de las aves, el que hacen los árboles cuando los agita el viento e incluso el de los mosquitos. Eso me llevaba de regreso a la Tierra, aunque a veces me daba palmadas en las orejas para espantar a los mosquitos imaginarios.

Para un astronauta, salir es una misión peligrosa que requiere días de preparación, así que aprecio que, en nuestro dilema actual, puedo ir al exterior en cualquier momento que desee dar un paseo o hacer una excursión sin necesidad de un traje espacial. Las investigaciones han demostrado que pasar tiempo en la naturaleza es benéfico para nuestra salud mental y física, pues es ejercicio. No necesitas ejercitarte dos horas y media al día, como lo hacen los astronautas en la estación espacial, pero moverte una vez al día debe ser parte de tu horario de cuarentena (tan solo mantente al menos a dos metros de los demás).

Necesitas un pasatiempo

Cuando estás encerrado en un espacio pequeño necesitas un escape que no sea el trabajo ni el mantenimiento de tu entorno.

A algunas personas les sorprende enterarse de que llevé libros al espacio. La distracción silenciosa que te proporciona un libro físico —que no te alerta de ninguna notificación ni te da la posibilidad de abrir otra pestaña— es invaluable. Muchas librerías pequeñas ahora están ofreciendo entregas de pedidos a domicilio o en tu vehículo, lo cual significa que puedes apoyar a un negocio local y, a la vez, asegurarte un tiempo de desconexión, que es tan necesario.

También puedes practicar un instrumento (acabo de comprar un entrenador digital de guitarra en internet), hacer manualidades o algún otro proyecto de arte. Los astronautas se toman tiempo para hacer todo esto mientras están en el espacio. (¿Recuerdas la famosa versión que hizo el astronauta canadiense Chris Hadfield de “Space Oddity” de David Bowie?).

 

 

Escribe un diario

La NASA ha estado estudiando los efectos del aislamiento en los humanos durante décadas, y un descubrimiento sorprendente ha sido el valor de escribir un diario. A lo largo de mi misión de un año, me tomé el tiempo de escribir sobre mis experiencias casi todos los días. Si te das cuenta de que solo estás registrando los sucesos de todos los días (que, en este contexto, quizá sean repetitivos), mejor intenta describir lo que estás experimentando a través de tus cinco sentidos o escribe sobre tus recuerdos. Aunque no termines escribiendo un libro basado en tu diario, como lo hice yo, escribir sobre lo que pasa en tus días te ayudará a poner tu experiencia en perspectiva y te permitirá ver en retrospectiva más tarde lo que ha implicado este momento único en la historia.

Toma tiempo para entrar en contacto

Incluso con todas las responsabilidades de servir como comandante de una estación espacial, jamás me perdía la oportunidad de tener una videoconferencia con amigos y familiares. A los científicos les parece que el aislamiento es dañino no solo para nuestra salud mental, sino también para nuestra salud física, especialmente para nuestro sistema inmune. La tecnología hace que sea más fácil que nunca mantenerse en contacto, así que vale la pena apartar tiempo para conectarse con alguien todos los días. Podría ayudarte a combatir los virus.

Escucha a los expertos

He descubierto que la mayoría de los problemas no son tan difíciles como la ciencia espacial; sin embargo, cuando sí lo son, debes asesorarte con expertos. Vivir en el espacio me enseñó mucho sobre la importancia de confiar en los consejos de las personas que sabían más que yo sobre ciertos temas, ya fuera ciencia, ingeniería, medicina o el diseño de la increíblemente compleja estación espacial que me permitía mantenerme con vida.

En particular en un momento desafiante como el que estamos viviendo ahora, debemos buscar el conocimiento de los que más saben al respecto y escucharlos. Las redes sociales u otras fuentes que no verifican sus datos pueden difundir desinformación de la misma manera en que un apretón de manos transmite un virus, por lo que es necesario buscar fuentes confiables de hechos, como la Organización Mundial de la Salud y el Centro de Recursos sobre Coronavirus de la Universidad Johns Hopkins.

Todos estamos conectados

Vista desde el espacio, la Tierra no tiene fronteras. La propagación del coronavirus nos demuestra que lo que compartimos es mucho más poderoso que lo que nos mantiene alejados, para bien o para mal. Todas las personas están inevitablemente interconectadas, y cuanto más nos unamos para resolver nuestros problemas, mejor estaremos.

Uno de los efectos secundarios de ver la Tierra desde la perspectiva del espacio, por lo menos para mí, es sentir más compasión por los demás. Por más indefensos que nos sintamos encerrados en casa, siempre hay cosas que podemos hacer: he visto a personas que les leen a los niños mediante llamadas de video, que donan su tiempo y su dinero a beneficencias en internet y que hacen mandados para los ancianos o los vecinos con sistemas inmunes debilitados. Los beneficios para el voluntario son tan grandes como para las personas que reciben la ayuda.

He visto a los humanos trabajar juntos para superar los retos más complejos que podamos imaginar, y sé que somos capaces de salir adelante esta vez si todos ponemos de nuestra parte y trabajamos en equipo.

Ah, y lávense las manos con frecuencia.”

*Artículo de Scott Kelly publicado en NY Times.

Aunque por voluntad propia, astronautas y submarinistas saben muy bien lo que es vivir encerrado durante semanas e incluso meses, ese conocimiento que ahora ponen a disposición de los cerca de 3.000 millones de personas confinadas en el mundo.

Independientemente de las estrategias, "es normal tener caídas de moral y de productividad. No es una señal de debilidad", insiste Cyprien Verseux, astrobiólogo de la universidad de Bremen. "No sumen la culpabilidad a sus dificultades", explica a el científico, que vivió dos experiencias de confinamiento voluntario.

Nueve meses en la base Concordia en la Antártida. Y 366 días con otros 5 voluntarios en una cúpula de 11 metros de diámetro para simular una misión en Marte, en un experimento de la NASA.

Aunque "todos no reaccionamos igual ante el confinamiento", "con los gestos adecuados, estos períodos eran en gran medida llevaderos".

Verseux aboga también por la gestión del tiempo, "escoger una o dos actividades, donde se cree, se aprenda algo". Su elección fue el ukelele.

Hacer ejercicio físico es otra de sus recomendaciones, "incluso con poco espacio o equipos". Y "asegúrense de hablar cada día con alguien de viva voz".

"Los medios de comunicación actuales suponen una gran ventaja. Hay que esforzarse en utilizarlos", asegura Frank de Winne, primer europeo en ser comandante de la ISS en 2009.

Cada día, este belga llama a su madre de 86 años, confinada en un apartamento de una residencia de personas mayores. "En vídeo, para que pueda verme".

Esto también ayuda a su madre a prepararse, ya que sabe que va a llamar. "Hay que ser consciente de su comportamiento (...), ponerse en la piel de los otros". Y no dejar los calcetines tirados por casa si molesta a alguien de la familia.

Pablo Germán Zalazar



Fuentes:


https://www.clarin.com/sociedad/neurociencia-coronavirus-reacciona-cerebro-cuarentena_0_0GxAY0YoB.html


https://www.iproup.com/innovacion/12539-coronavirus-y-teletrabajo-arsat-ofrece-videoconferencias-gratuitas


https://www.cronista.com/informaciongral/Como-en-la-luna-pero-en-casa-5-consejos-de-la-Nasa-para-afrontar-los-dias-de-aislamiento-social-20200326-0002.html


https://es-us.noticias.yahoo.com/opini%C3%B3n-pas%C3%A9-a%C3%B1o-espacio-consejos-203444265.html


https://www.ambito.com/informacion-general/submarino/astronautas-la-nasa-y-submarinistas-dan-claves-sobrellevar-la-cuarentena-n5091293





martes, 17 de marzo de 2020

Nuevas observaciones sobre Marte

Nuevas observaciones sobre Marte


Determinar cómo se formó Marte y hasta qué punto su temprana evolución se vio afectada por colisiones de otros cuerpos es aún un tema de discusión entre la comunidad astronómica.

Ahora, un nuevo estudio señala que el planeta rojo pudo haberse formado en una escala de tiempo más larga de lo pensado hasta ahora.

Esta es la principal conclusión de un trabajo publicado en la revista Science Advances liderado por investigadores del Southwest Research Institute (SwRI) de San Antonio, Texas (Estados Unidos), que estiman en hasta 20 millones de años esa escala temporal;evidencias que indican que Marte, al principio de su historia, fue probablemente golpeado por planetesimales, pequeños protoplanetas de hasta 1,900 kilómetros de diámetro.

"Sabíamos que Marte recibió elementos como el platino y el oro de las primeras colisiones grandes. Para investigar este proceso, realizamos simulaciones de impacto de hidrodinámica de partículas alisadas", apunta en un comunicado la doctora Simone Marchi de SwRI (Southwest Research Institute), autora principal.

Hace hincapié este instituto de investigación, que añade que, de los aproximadamente 61,000 meteoritos encontrados en la Tierra, se cree que sólo alrededor de 200 son de origen marciano, que fueron expulsados del planeta rojo por colisiones más recientes.

Estos meteoritos exhiben grandes variaciones de elementos como el tungsteno y el platino, con una afinidad moderada alta con el hierro, detalla el SwRI, que añade que estos compuestos tendieron a migrar desde el manto del planeta hacia su núcleo central de hierro durante la formación.

A partir del ratio de isótopos de tungsteno en meteoritos marcianos, se ha argumentado que Marte creció rápidamente en unos 2-4 millones de años después de que el Sistema Solar comenzara a formarse.

En uno de los reportes del 'Meteoritical Bulletin', revista especializada en investigaciones sobre cráteres de impacto y meteoritos, se tiene un registro completo, desde el año 2005 hasta el año 2017, de todos los meteoritos encontrados en Marte.

 

El 21 de noviembre de 2017, cinco meteoritos adoptaron un nombre formal, uniéndose al primer meteorito encontrado en Marte, cuyo nombre (Meridiani Planum) fue aprobado en el 2005.

 

Los seis meteoritos, todos estos de tipo metálico (aleaciones de hierro y níquel), se han dejado 'in situ', es decir, no se han movido de la ubicación donde originalmente fueron encontrados.

Las ubicaciones exactas, las características físicas y los detalles geoquímicos se conocen gracias a la abundancia de instrumentos a bordo de los rovers y a los datos que juiciosamente han sido analizados y compilados por los científicos que forman parte de las misiones de exploración marciana.

Los meteoritos son: 1) Aeolis Mons 001 (inicialmente fue bautizado ‘roca huevo’ por su peculiar forma), 2) Aeolis Mons 002 (en un inicio había sido nombrado ‘Perilla de Ames’), Aeolis Palus 001, Aeolis Palus 002 y Aeolis Palus 003.

Estos tres últimos son meteoritos hallados muy cerca el uno del otro, y por ello se estima que se trate de un mismo meteorito desintegrado producto de la interacción con la atmósfera y el posterior impacto.

Estos meteoritos reciben el nombre del lugar en donde fueron encontrados. A Aeolis también se lo conoce como monte Sharp, que es el pico central del cráter Gale, ubicado en el ecuador marciano.

El hoyo, descubierto por casualidad en 2011 por la cámara HiRISE montada a bordo de la nave espacial Mars Reconnaissance Orbiter, es producto de una antigua actividad volcánica debajo de la superficie del planeta rojo, explicó Science Alert.

El relieve, ubicado en el volcán Pavonis Mons, acaparó la atención de los científicos que estudian Marte debido a que tiene una forma poco común. Agujeros como este despiertan particular interés porque sus cuevas interiores están relativamente protegidas de la severa superficie de Marte, lo que los convierte en "candidatos relativamente buenos para contener la vida marciana", apuntó la NASA."El análisis de esta [imagen] y de imágenes posteriores revelaron que la abertura tenía unos 35 metros de diámetro, mientras que el ángulo de la sombra interior indica que la caverna subyacente tiene aproximadamente unos 20 metros de profundidad",

La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) ha divulgado espectaculares imágenes del cráter Moreux en Marte.

Las imágenes fueron captadas por la sonda Mars Express, de la propia ESA. El cráter Moreux se encuentra en la región conocida como 'Terra Sabaea', una gran área del planeta rojo que alberga varios cráteres de impacto cubiertos de flujos glaciares, dunas y complejas redes montañosas.

En comparación con otros cráteres de impacto, la forma del Moreux es irregular como resultado de la erosión. Ese cráter tiene aproximadamente 3 kilómetros de profundidad, 135 km de diámetro y su pico más alto llega a casi 2 kilómetros de altitud.

Además, se cree que las dunas de dentro y de alrededor del cráter contienen material arenoso rico en piroxeno y olivina, minerales formadores de rocas máficas (que contienen magnesio y hierro), caracterizadas por su tonalidad oscura.

La ESA asimismo indica que en las dunas y flujos que rodean el pico central y la región sur del cráter existen huellas que sugieren que fueron formados por la actividad glacial de los últimos millones de años.

La sonda dirigida por la NASA, la agencia espacial de EE.UU., ha detectado más de 450 eventos sísmicos significativos desde que aterrizó en 2018.

Ninguno es particularmente grande: a lo sumo, son de magnitud 3 o 4; esto es, los podrías sentir si estuvieras parado directamente sobre los temblores.

Sin embargo, el mensaje importante que debemos sacar de los primeros informes detallados sobre el progreso de la misión InSight es que Marte está lejos de ser un planeta aburrido y muerto: es uno activo, dice el investigador en jefe Bruce Banerdt.

"Finalmente, por primera vez hemos determinado que Marte es un planeta sísmicamente activo y que la actividad sísmica es mayor que la de la Luna, que se midió durante el programa Apolo, pero menor que la de la Tierra", explicó.

Marte no muestra evidencia obvia de actividad tectónica de placas, de grandes losas de roca que se empujan a través de su superficie, que es el mecanismo impulsor de la actividad sísmica en la Tierra.

En cambio, gran parte del comportamiento sísmico en el planeta rojo es probablemente resultado del enfriamiento y la contracción.

A medida que Marte pierde calor, se encoge, y su capa exterior más frágil se fractura.

"Es posible que haya un magma real en profundidad que se está enfriando", consideró la científica adjunta del proyecto InSight, Suzanne Smrekar.

"En los primeros 207 'sols' [días marcianos] [en los que fueron] continuamente registrados datos en Marte hemos detectado 174 eventos que no pueden ser explicados por las vibraciones provocadas por la atmósfera local o módulo de aterrizaje; son interpretados como martemotos", reza una de las 6 publicaciones con los resultados del estudio, publicadas en las revistas Nature Geoscience y Nature Communications.

Según los especialistas, el movimiento de olas sísmicas en el planeta es un elemento clave en el estudio del interior de cualquier planeta, ya que su velocidad o la manera cómo se reflejan depende de los materiales a través de los cuales pasan.

Al mismo tiempo, los expertos opinan que la investigación de Marte también ayudará a conocer más sobre el proceso de formación y evolución de otros planetas rocosos. "Al aprender sobre la superposición de estos materiales, científicos pueden explicar por qué algunos planetas rocosos se convierten en una 'Tierra' en vez de 'Marte' o 'Venus': un factor que es esencial para el entendimiento de dónde puede aparecer vida en el universo", informaron desde la NASA.

También detectó que el campo magnético del planeta rojo es 10 veces más fuerte de lo previsto, basándose en los datos obtenidos de los satélites. Se sospecha que su fuente se ubica en las rocas, de al menos 3.900 millones de años, que se encuentran bajo la superficie marciana.

Además, ya se sabe que el poder de las señales de este campo cambia con el tiempo. "Las teorías todavía están formándose sobre lo que causa dichos cambios, pero una posibilidad es que están relacionados con el viento solar, que interactúa con la atmósfera marciana", indicaron desde la agencia espacial estadounidense.

Los denominados 'demonios del polvo' no son algo raro en Marte, pues el planeta rojo es un lugar ventoso y polvoriento donde los remolinos a menudo se desvanecen casi tan rápido como aparecen, lo difícil es captar el momento en acción.

Compuesto por más de 1,000 imágenes tomadas durante las vacaciones de Acción de Gracias de 2019 y cuidadosamente ensambladas durante los meses siguientes, el compuesto contiene 1,8 mil millones de píxeles de paisaje marciano.

La cámara Mast del Curiosity, o Mastcam, usaba su teleobjetivo para producir el panorama; mientras tanto, confió en su lente de ángulo medio para captar y producir otro panorama de casi 650 millones de píxeles de menor resolución que incluye la plataforma del rover y el brazo robótico.

Las imágenes fueron tomadas entre el 24 de noviembre y el 1 de diciembre, cuando el equipo de la misión estaba de vacaciones de Acción de Gracias.

Detenido con pocas tareas que hacer mientras esperaba que el equipo regresara y proporcionara sus siguientes comandos, el rover tuvo una rara oportunidad de obtener imágenes de su entorno desde el mismo punto de vista durante varios días seguidos.

Curiosity requirió más de 6 1/2 horas durante los cuatro días para capturar las tomas individuales.

La panorámica se logró porque se tomaron con dos cámaras, estas están adheridas al vehículo. Los ángulos perfectos son bien logrados por el brazo robótico del rover, la resolución que maneja este es de 560 millones de pixeles. 

Las fotos se tomaron entre las 12 y 2 de la tarde con el fin de aprovechar la luz y tomar las imágenes con mayor nitidez. 

En medio de las brillantes franjas blancas y rojizas se aprecian indicios de un intenso desplazamiento de hielo atmosférico y superficial y también polvo.

El sitio web de la ESA explica que el color blanco corresponde al hielo, en su mayor parte de agua, pero también de dióxido de carbono, puesto que a temperaturas que rondan los -125º Celsius el gas de efecto invernadero también se precipita y se acumula en forma de hielo. Esta capa adicional es más delgada que la de H2O, pero puede alcanzar un par de metros de espesor.

La dinámica en la imagen está relacionada con los denominados vientos catabáticos: aquellos que transportan aire frío y seco normalmente desde lugares de mayor elevación (como glaciares o mesetas cubiertas de nieve) hacia zonas más bajas y cálidas: valles y depresiones. El descenso se debe a la fuerza de gravedad, pero en su camino los vientos experimentan otros efectos atmosféricos que los desvían de la línea recta hasta retorcerlos en espirales.

La agencia destaca las extensas corrientes atmosféricas que soplan desde el lado izquierdo de la foto (sudoeste y sur) y llevan las nubes a través de un par de "canales" en la superficie marciana, perpendiculares o diagonales respecto a la línea del viento. Los investigadores colaboradores con la ESA atribuyeron estos accidentes topográficos a pequeñas tormentas locales que levantan polvo a la atmósfera, erosionando el suelo y modificando lentamente la forma de estos canales.

El proceso de pérdida de agua de la superficie marciana, la mayor parte de la cual se encuentra congelada en los casquetes polares, está ocurriendo mucho más rápido de lo que pensaban los astrónomos hasta ahora. Un grupo de investigadores procedentes de Rusia, Francia, Reino Unido y España relaciona el proceso con las estaciones tormentosas en el planeta rojo y concluye que el vapor se acaba desintegrado en las capas altas de la atmósfera.

La luz solar, las condiciones meteorológicas y químicas propician la división de las moléculas de agua en átomos de oxígeno e hidrógeno, escapando estos últimos al espacio porque la débil gravedad de Marte no puede retenerlos.

La pérdida de agua atmosférica viene anticipada por una importante evaporación superficial, que se produce en su mayor parte durante la primavera y el verano marcianos, que son estaciones cálidas y abundantes en tormentas. Cantidades de agua mucho mayores de lo previsto ascienden a alturas superiores a 80 kilómetros. A continuación se suspenden en la atmósfera del planeta, que contiene hasta cien veces más vapor de lo que la temperatura debería permitir en teoría.

Estudios anteriores demostraron que el planeta rojo estuvo alguna vez en el pasado inundado de agua corriente que ha desaparecido en gran medida, quedando menos del 10% de su volumen inicial. El proceso de pérdida continúa y fue registrado entre los años 2018 y 2019 por la sonda Trace Gas Orbiter, enviada a Marte a bordo de la misión ExoMars, dirigida por la Agencia Espacial Europea y su homóloga rusa, Roscosmos.

Se confirma así lo que los científicos decían en el pasado sobre el clima árido de Marte y el hecho de que gran parte del agua existente está congelada en sus casquetes polares. Todo indica que el planeta va a secarse aún más, pero incluso la escasa presencia de hielo en la superficie podría ser clave para hacer viable un viaje tripulado y una estancia duradera en Marte.

Las mediciones han revelado que grandes zonas atmosféricas se encuentran en “estado de saturación extrema”, es decir, que contienen de diez a cien veces más vapor de agua que lo que, en teoría, le permitiría su temperatura, indicó un comunicado del Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS) de Francia.

Con las tasas de sobresaturación constatadas, la capacidad del agua para escaparse al espacio aumentaría por diez en determinadas estaciones del año.

El estudio del cráter Ries de Nördlingen, situado en el sur de Alemania, podría ayudar a determinar cuáles eran las condiciones ecológicas de Marte hace miles de millones de años, afirman los autores de un estudio publicado en la revista Science Advances.

Esa formación geológica, de 26 kilómetros de diámetro, fue creada por el impacto de un meteorito hace unos 15 millones de años. En un pasado lejano el cráter contenía agua líquida, y el análisis de los isótopos de hidrógeno conservados en sus rocas permitió determinar unas de las más importantes características químicas de ese antiguo cuerpo de agua: el potencial de hidrógeno (pH) y la basicidad.

"Las muestras de roca del cráter de Ries tienen proporciones de isótopos de nitrógeno que se explican mejor por un alto pH. Además, los minerales en los sedimentos antiguos nos dicen que la alcalinidad también era muy alta", informa un comunicado de la Universidad de California en Riverside citando a Eva Stüeken, una de los autores del artículo.

Un estudio similar de las rocas de Marte podría explicar el misterio del océano que, según una hipótesis bien fundada, cubría ese planeta hace miles de millones de años.

"Para que el planeta se calentara lo suficiente como para que en su superficie hubiera agua líquida, su atmósfera probablemente habría necesitado una inmensa cantidad de gases de efecto invernadero, específicamente dióxido de carbono", explicó, Chris Tino, coautor del estudio.

Esa presencia tan alta de dióxido de carbono debió reflejarse en las aguas del antiguo Marte, que debieron de combinar un pH moderado con una alta basicidad. El método desarrollado por los investigadores podría ayudar a evaluar esas características en base a las muestras que, en el futuro, llegarán del planeta rojo.

Otro de los autores del estudio, Tim Lyons, señaló que es poco probable que la rara combinación de una alta basicidad y un pH relativamente bajo posibilitara la existencia en Marte de una vida tan compleja como los animales terrestres. Sin embargo, afirmó que algunos microbios sí podrían soportar ese entorno.

Cuando el rover Curiosity amartizó en el cráter Gale el 5 de agosto de 2012 —254 días después de ser lanzado desde Cabo Cañaveral, Florida— de inmediato comenzó a enviar datos sobre la atmósfera de Marte. Al escudriñar las mediciones colectadas por el robot durante todos estos años los responsables del proyecto detectaron algo desconcertante: los niveles de oxígeno (O2) subían más allá de lo esperado en la primavera y el verano marcianos, mientras que en invierno caían por debajo de cualquier pronóstico.

“El O2 en la atmósfera es producido por la descomposición del dióxido de carbono (CO2) o del agua (H2O) al ser catalizada por la luz ultravioleta, y existe la posibilidad de que también haya una fuente biológica como la fotosíntesis, lo cual, aunque poco probable, no es imposible. Vimos que las oscilaciones mencionadas coincidían con los cambios estacionales de temperatura y presión; no obstante, las temperaturas mínimas resultaban inadecuadas para que el oxígeno atmosférico se condensara y formara un líquido o un sólido capaz de precipitarse a la superficie”, señala el doctor Rafael Navarro, quien además de pertenecer al Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM es el único mexicano adscrito como investigador en el Mars Science Laboratory (MSL) de la NASA.

Hace meses el robot Curiosity detectó un aumento y descenso inexplicables en otro gas, el metano (CH4), el cual, como el O2, es considerado una biofirma (o indicador biológico). Al darse a conocer la noticia el administrador asociado de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, Thomas Zurbuchen, muy rápido aclaró que, aunque en la Tierra el CH4 es producido por criaturas como las bacterias metanógenas de vida libre o por rumiantes como las vacas (ello en su tracto digestivo), también puede generarse cuando las rocas y el agua interactúan en ventilas hidrotermales, por lo que pedía no caer en conjeturas rápidas ni comenzar a ver esto como prueba irrefutable de que hay seres vivos en Marte.

Además la presencia de tiofeno en Marte es muy intrigante. El hallazgo de Curiosity indica que, quizá, en el pasado pudo haber vida en el planeta rojo. A fin de cuentas, es una de las posibles fuentes de estas moléculas. Sin embargo, esto no quiere decir que en el pasado hubiese vida. Curiosity ha detectado tiofeno en unos sedimentos. Para poder captar su presencia, primero hubo que calentar la muestra hasta los 500ºC. Después, con el instrumento SAM, analizó los gases procedentes de la muestra, en busca de sus componentes químicos.

Como explican los investigadores, que han presentado el hallazgo, el tiofeno tiene una estructura que sugiere que su origen podría ser biológico. Está formado por cuatro átomos de carbono y uno de azufre, en forma de anillo, con átomos de hidrógeno. Los hidrocarburos son esenciales en la química orgánica, y las moléculas que contienen átomos de azufre son una parte importante en el estudio de la química orgánica. Sin embargo, también pueden formarse de forma no biológica, sin la participación de organismos vivos.

Los investigadores explican que ExoMars también podrían ser capaz de diferenciar entre diferentes isótopos de un mismo elemento (es decir, con la misma cantidad de protones, pero diferentes cantidades de neutrones). De forma que se podría distinguir aquellos de origen biológico de los que no. Especialmente, sugieren centrarse en los isótopos de carbono y azufre. En ambos casos creen que hay una posibilidad alta de encontrar isótopos que tengan un origen biológico. 

Pablo Germán Zalazar

FUENTES:


https://www.elnuevodia.com/ciencia/ciencia/nota/martecomoseformo-2546708/


https://www.eltiempo.com/vida/ciencia/meteoritos-en-la-superficie-de-marte-458144


https://mundo.sputniknews.com/espacio/202003041090669542-como-ha-surgido-este-inusual-agujero-en-marte/


https://actualidad.rt.com/actualidad/345507-esa-mars-express-fotos-crater-moreux-marte


https://www.bbc.com/mundo/noticias-51625343


https://mundo.sputniknews.com/espacio/202002161090498135-la-nasa-captura-una-extrana-foto-de-un-diablo-de-polvo-en-la-superficie-de-marte/


https://actualidad.rt.com/actualidad/344199-deteccion-eventos-sismicos-marte-importante


https://laopinion.com/2020/03/04/como-es-marte-la-sensacional-foto-de-muy-alta-resolucion-de-la-sonda-curiosity-que-lo-muestra/


https://www.enpareja.com/break/Curiosity-capta-la-foto-mas-nitida-de-la-superficie-marciana-20200308-0017.html


https://actualidad.rt.com/actualidad/340168-imagenes-tormentas-polo-norte-marte


https://actualidad.rt.com/actualidad/339491-marte-agua-planeta-escape


https://www.primeraedicion.com.ar/nota/100215341/marte-esta-perdiendo-su-agua-rapidamente/?fbclid=IwAR1SkxCeMqx8wsHJ98dsB1P1pLbj-wxpsznPGqDpaem9D9TnQ9ajilX0Itc


https://actualidad.rt.com/actualidad/344343-gigantesco-crater-alemania-arrojar-luz-oceano-marte


https://www.infobae.com/america/mexico/2020/01/28/el-cientifico-mexicano-que-trabaja-en-la-investigacion-de-la-nasa-sobre-marte-hablo-sobre-la-posibilidad-real-de-vida-en-el-planeta-rojo/


https://www.astrobitacora.com/curiosity-ha-detectado-tiofeno-en-marte/





viernes, 6 de marzo de 2020

Misión SAOCOM 1B

Misión SAOCOM


Respecto al gran evento espacial que protagonizará la Argentina en 2020, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) anunció que el Satélite SAOCOM 1B ya está listo para iniciar la “Campaña de Lanzamiento”, que es la última etapa antes del momento de la partida.


Se trata de un proyecto desarrollado en colaboración con la Agencia Espacial Italiana (ASI) e integra de manera operacional, junto con los satélites italianos COSMO-SkyMed, el SIASGE (Sistema Italo-Argentino de Satélites para Gestión de Emergencias).

El SIASGE estará integrado por dos satélites SAOCOM 1A y 1B, provistos por la CONAE y cuatro satélites de la Constelación Italiana COSMO-SkyMed, de la ASI. Este conjunto de satélites permitirán obtener información certera y actualizada de incendios, inundaciones, erupciones, terremotos, avalanchas, derrumbes y deslaves.

Los seis satélites se encontrarán ubicados en órbitas polares a la misma altura, en distintos planos orbitales, de tal manera que el conjunto funcione como un instrumento con un enorme ancho de visión sobre la tierra. Esto permitirá un monitoreo en tiempo casi real, ya que se obtendrá actualización de la información cada 12 horas, especialmente necesario para el monitoreo y seguimiento de la evolución de catástrofes.

Las imágenes, unas 225 fotos por día, podrán ser tomadas independientemente de las condiciones meteorológicas y de la hora del día, de distintas zonas de la Tierra, en tiempo real, y se podrán hacer en 3D.

 

 

Uso civil y comercial

La utilidad de los satélites Saocom tienen un abanico de aplicaciones, tanto civiles como también comerciales. "La misión es parcialmente comercial. Es una situación espejo a los italianos Cosmo Skynet. Todo usuario que quiera la información para comercializarla, deberá pagarla. Pero quienes la quieran para uso acádémico, institucional o gubernamental, será gratuita. Para ello, deben previamente firmar una licencia de uso en el marco del convenio con Conae para que esos datos no terminen en manos privadas", comentó Frulla.

En el ámbito comercial, será de mucha utilidad para el productor agropecuario, por ejemplo. Laura Frulla, una de las principales investigadoras del proyecto, comentó las instancias que van desde el satélite al productor: una vez obtenidas las imágenes, se envían a la estación receptora que la Conae tiene en la localidad cordobesa de Falda del Carmen, donde son procesadas para generar distintos niveles de información que se convertirán en los insumos para las diferentes aplicaciones para la agricultura y la hidrología.

"Una vez procesadas, el productor va a poder ingresar a nuestra web desde su dispositivo (tablet, celular o notebook) y le suministrará al programa las características de su campo y las condiciones meteorológicas, y un software le va a devolver el reporte en forma de texto o gráficos con una estimación de rinde, o el contenido de humedad en el suelo, o la posibilidad de fertilizar de acuerdo a la situación que desee conocer", concluyó la especialista.

El Saocom 1B, el último de los satélites salidos de la fábrica de Invap en Bariloche, iniciará su viaje por el espacio el 30 de marzo. Los técnicos argentinos que fueron hasta Cabo Cañaveral ya comenzaron las tareas de revisión del aparato tras el largo periplo a bordo del enorme avión Antonov.

Embalado en un contenedor, el Saocom 1B viajó hasta el estado de Florida, en Estados Unidos, con escala en Santiago de Chile.

Terminaron las tareas de desembalaje y se iniciaron las revisiones de la enorme antena (que desplegada tiene 10 metros de largo) y de los sistemas de propulsión, que son indispensables para acomodar el satélite en su órbita y luego hacer las correcciones necesarias para mantenerlo en esa posición. La información es proporcionada por los integrantes de la misión mediante videos que suben a las redes sociales.

A la altura (620 kilómetros) a la que orbitará el Saocom 1B (la versión 1A está en el espacio desde hace tres años) hay obstáculos que es preciso sortear. Un organismo internacional es el que da las alertas a los operadores de los satélites para que realicen las correcciones ante la aparición de lo que en la mayor parte de los casos es basura espacial.

El lanzador del Saocom 1B será el cohete Falcon 9, de la empresa Space X, uno de los primeros en su tipo que es reutilizable.

Los Saocom son propiedad de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) y en su construcción intervinieron decenas de empresas públicas y privadas; Invap fue el contratista principal.

Al satélite y al equipo los despidió el jefe de Gabinete de la Nación, Santiago Cafiero, que destacó a las dos mujeres que lideraron la construcción del satélite: la física Laura Frulla y la ingeniera Josefina Peres.

No es la primera vez que una científica tiene un papel destacado en la carrera espacial argentina. La ingeniera Ana Caumo, de Invap, tuvo la última palabra en el lanzamiento del Arsat-1, hace cinco años. Ella dio el OK.

La dupla Frulla-Peres habían sido las líderes también del Saocom 1A, que se lanzó en 2017.

Ese dia hablaron también el embajador de Italia, Guiseppe Manzo, el ministro de Ciencia y Tecnología Roberto Salvarezza y la gobernadora Arabela Carreras, quien dijo que la palabra más escuchada en la previa del acto fue “emoción” y que el logro de Invap y del plan satelital tienen un especial significado “en estos tiempos desafiantes que hoy atraviesa la Argentina”.

Opinó que la crisis actual es “circunstancial” y coincidió con Cafiero en que la Argentina debe recuperar sus políticas de Estado en materia de ciencia y tecnología.

Datos clave

60 millones de dólares que insumió el programa Saocom. Demandó casi 11 años para su desarrollo y fabricación.

En el caso de los Saocom, Invap es el contratista principal pero también la Conae hizo la integración de las antenas radar (que desplegadas miden 10 metros de largo) en Córdoba.

Los paneles solares fueron integrados por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en Buenos Aires y en un laboratorio de la Universidad Nacional de La Plata se hizo lo mismo con las mantas térmicas.

Invap hizo las dos plataformas (que es el cuerpo del satélite) y desarrolló la electrónica central de los radares SAR.

En Bariloche también existe el Centro de Ensayos de Alta Tecnología (Ceatsa), una sociedad que pertenece a Invap y la empresa Arsat (del Estado nacional), donde los satélites son sometidos a condiciones similares del despegue del cohete lanzador (vibraciones, ruidos) y de la vida en el espacio, donde la amplitud térmica es asombrosa. En su cámara de termovacío se puede llevar la temperatura a 150 grados bajo cero y luego a 150 sobre cero.

Debe dejarlo en una órbita tal que, una vez fuera del cohete, termine colocándose a 620 kilómetros de la Tierra. Los dos Arsat en órbita giran a 36.000 kilómetros y a una distancia tal que siempre están sobre el mismo punto del planeta.En cambio, los Saocom viajan a 28.000 kilómetros por hora en una órbita que corta la línea del Ecuador de manera perpendicular y pasa por los polos. Cada 24 horas cada uno da 15 vueltas en torno del planeta y cada 16 días barre el mismo exacto punto de la superficie. Con la versión dos en el espacio, esos plazos se reducen a la mitad.

Los dos Saocom cumplirán un papel importantísimo en la planificación y evaluación de la agricultura, y en la detección temprana de procesos de sequía y abundancia hídrica.

Además, se podrá “obtener información de utilidad para el mapeo de la topografía terrestre y para la detección de desplazamientos del terreno”, explicaron fuentes de la Conae.

“La misión lleva al espacio una compleja tecnología de observación de la Tierra, que representa una importante mejora en las capacidades de observación respecto de los sensores ópticos usuales. Se trata de un instrumento activo que consiste en un radar de apertura sintética (SAR, por sus siglas en inglés de synthetic aperture radar), que trabaja en la porción de las microondas en banda L del espectro electromagnético”, se informó.

Lo que hacen las señales de microondas es detectar la humedad del suelo y obtener información de la superficie terrestre “en cualquier condición meteorológica u hora del día”.

“Esto es posible porque las microondas del radar son capaces de atravesar las nubes y ‘ver’ aunque esté nublado, tanto de día como de noche. Si bien tomará datos de todo el mundo, podrá saber en particular cuál es la humedad del suelo en la región pampeana”, añadió la comisión espacial argentina.

“Para nosotros el aporte agropecuario del INTA fue fundamental y en particular los protocolos aportados por Francisco Damiano, especialista en agrohidrología y física de suelos que trabajó con nosotros desde el Instituto de Clima y Agua del INTA”, dijo Laura Frulla, investigadora principal de la Misión Saocom.

El Saocom 1B, está casi integrado nuevamente (viajó con sus partes repartidas en varios contenedores);los técnicos de Invap, de la empresa estatal nacional Veng y de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), que es la dueña del satélite, trabajan diariamente en la integración de las partes del aparato al vehículo.

La misión de los argentinos en Estados Unidos puede ser seguida por las redes sociales. Suben de manera cotidiana videos con testimonios de los pasos que van dando.

Leonel Garategaray, de Conae, explicó en uno de los videos que el sábado pasado encendieron por primera vez en Estados Unidos el satélite y que todos los sistemas funcionaron como estaba previsto. Ese día también se probaron los sistemas de propulsión. Alicia Álvarez, también de Conae, informó el lunes que se ensayó el pliegue y despliegue del panel solar con el fin de proceder a la integración al satélite en los próximos días. Andrés Jócano, de Invap, explicó que luego de todos los trabajos de ensayo e integración, la maniobra final es la integración al cohete lanzador, de la empresa Spacex.

Pablo Germán Zalazar

FUENTES:


https://www.infobae.com/tendencias/innovacion/2018/10/07/saocom-el-satelite-argentino-que-solo-japon-logro-construir-y-que-la-nasa-quiere-en-orbita-desde-hoy/


https://www.infobae.com/tendencias/2020/01/04/las-misiones-espaciales-mas-importantes-que-se-lanzaran-en-2020/


https://www.rionegro.com.ar/el-saocom-1b-partira-el-30-de-marzo-1269463/


https://www.rionegro.com.ar/el-saocom-casi-listo-para-despegar-1275043/


sábado, 22 de febrero de 2020

Estudiando al Astro Rey

Estudiando al astro rey


Haleakala, significa en hawaiano “Casa del Sol”, y parece el escenario ideal para un telescopio solar. Haleakala es un volcán inactivo la isla de Maui en Hawai y es famoso mundialmente por sus espectaculares amaneceres: recibe unos 15 minutos más de luz natural que la isla al nivel del mar.

Según la tradición hawaiana, el volcán tomó su nombre de un truco jugado al Sol por el semidiós Maui. La madre de Maui se quejó de que el Sol atravesaba el cielo tan rápido que su tela no podía secarse. El embaucador como era conocido este semidiós trepó a la cima de la montaña y ató el Sol, negándose a soltarlo hasta que el Sol accedió a disminuir la velocidad. Para asegurar su liberación, el Sol acordó viajar más lentamente durante seis meses al año.

Más allá de la leyenda, hoy Haleakala es noticia en el mundo, ya que un potente nuevo telescopio instalado en lo alto de este volcán capturó las imágenes más detalladas hasta la fecha de la superficie del Sol.

Las imágenes fueron tomadas por el Telescopio Solar Daniel K. Inouye de la Fundación Nacional de la Ciencia (NSF, por sus siglas en inglés), que está situado a unos 3.000 metros sobre el nivel del mar, muy cerca de la cumbre de Haleakala.

El telescopio, que tiene el mayor espejo solar del mundo, de 4 metros, podrá permitir una mayor comprensión del Sol y su impacto en nuestro planeta, según precisó en un comunicado el Observatorio Solar Nacional (NSO, por sus siglas en inglés), un instituto público de investigación con sede en Boulder, Colorado, EEUU.

Los científicos esperan que esta imagen sea el punto de partida de un estudio de casi 50 años de la estrella más importante de la Tierra. A medida que la construcción del telescopio de 4 metros termina en la cima de Haleakala, más instrumentos del telescopio comenzarán a conectarse, aumentando su capacidad de arrojar luz sobre el Sol activo.

En las nuevas imágenes, que revelan pequeñas estructuras magnéticas con un increíble detalle, puede verse un turbulento patrón de gas “hirviendo” que cubre el Sol, a unos 150 millones de kilómetros de la Tierra.

También pueden observarse estructuras interiores con forma de célula, cada una de un tamaño similar al estado de Texas, y plasma caliente que se elevan antes de enfriarse y hundirse por debajo de la superficie en canales oscuros, como parte de un proceso llamado convección. Las marcas de campos magnéticos son también visibles con una nueva claridad, según la NSO.La resolución y sensibilidad únicas de Inouye le permitirán sondear el campo magnético del Sol por primera vez.

Además, servirá para estudiar con detalle las tormentas solares que desprenden partículas cargadas que pueden interferir con los satélites, las redes eléctricas y la infraestructura de comunicación de la Tierra. El nuevo telescopio también profundizará en uno de los misterios solares más enigmáticos: por qué la corona del Sol, o capa externa, es más caliente que su superficie visible.

“Este telescopio mejorará nuestra comprensión sobre qué genera el clima espacial y ayudará a predecir mejor las tormentas solares”, explicó France Córdova, directora de la NSF y agregó que con este conocimiento podríamos anticiparnos más a los eventos espaciales del futuro que anularían las redes eléctricas y las infraestructuras: pasaríamos de los 48 minutos con los que contamos hoy en día a 48 horas para prevenir posibles desastres.

La construcción del Telescopio Solar Inouye comenzó en 2012. El telescopio capturó la imagen recién lanzada, que es su primera imagen de ingeniería, el 10 de diciembre de 2019, por lo que les llevó más de un mes y medio procesar las fotos para su difusión.

Pero el observatorio para la fecha de la toma aún no estaba completo. Solo un instrumento, el Visible Broadband Imager (VBI), estaba operativo en ese momento. El VBI toma imágenes de muy alta resolución de la superficie solar y la atmósfera inferior.

El segundo instrumento del observatorio, el espectropolarímetro visible (VISP), comenzó a funcionar el jueves 23 de enero. Al igual que un prisma, VISP divide la luz en sus colores componentes para proporcionar mediciones precisas de sus características a lo largo de múltiples longitudes de onda.

Los instrumentos restantes se encenderán a medida que continúe la construcción del edificio de 13 pisos, con operaciones completas planeadas para comenzar en julio de 2020. “Ahora estamos en la carrera final de una maratón muy larga”, aseguró Dave Boboltz, director del programa de la División de Astronomía de la Fundación Nacional de Ciencias.

El próximo instrumento que estará operativo es el Espectro-Polarímetro criogénico del infrarrojo cercano, que estudiará la atmósfera solar en longitudes de onda infrarrojas, para sondear campos magnéticos en la corona del sol sobre un gran campo de visión.

Poco después, llegará el espectrómetro-polarímetro infrarrojo cercano de difracción limitada, que finalmente utilizará fibras ópticas para recopilar datos espectrales en cada punto de una imagen solar bidimensional, lo que le permitirá medir simultáneamente información espacial y espectral.

El instrumento final, el filtro sintonizable visible, capturará imágenes del Sol de muy alta resolución mientras realiza escaneos de alta velocidad de la luz que pueden identificar átomos y moléculas.

Inouye está destinado a operar durante 44 años, lo que debería cubrir dos de los ciclos solares completos de 22 años del Sol. Su conjunto de instrumentos probablemente cambiará con el tiempo. “El poder real en el Telescopio Solar Inouye es su flexibilidad, su capacidad de actualización. Es como tener una navaja suiza para estudiar el Sol”, dijo Boboltz.

El Sol constantemente arroja material al espacio en todas las direcciones. Este viento solar en curso interactúa con el campo magnético de la Tierra, causando las auroras.

Otros arrebatos son más dramáticos. Ocasionalmente, el Sol escupirá grandes trozos de plasma y partículas conocidas como eyecciones de masa coronal (CME). Si llegan a la Tierra, pueden afectar a los satélites y las redes eléctricas, y los apagones más potentes.

Una de las catástrofes modernas más conocidas ocurrió en 1989 cuando una tormenta geomagnética azotó Quebec, provocando un apagón de 9 horas en todo el territorio canadiense. Los estudios han establecido el costo de un apagón generalizado de decenas de miles de millones de dólares, dependiendo de las circunstancias.

Tales efectos podrían volverse más severos. "Nuestra creciente dependencia de la tecnología aumenta en gran medida nuestra vulnerabilidad al clima espacial", precisó Boboltz.

El gran telescopio Inouye no estará solo para estudiar a nuestro astro rey. "Para comprender realmente los impulsores y su impacto necesitamos utilizar dos enfoques complementarios. El primero es hacer las observaciones en profundidad de la superficie magnética del Sol con el telescopio hawaiano. Y el segundo enfoque es el enviar naves espaciales cerca como la sonda solar Parker de la NASA que se lanzó en 2018 y alcanzará los 6 millones de kilómetros en su aproximación más cercana a la estrella.

Además en febrero de este 2.020, la NASA y la Agencia Espacial Europea lanzaron el Solar Orbiter, una misión dedicada al estudio de la heliosfera del sol, la burbuja de partículas cargadas que el viento solar lanza al espacio.

El trío es "muy complementario en diferentes formas", dijo Pillet director de la Fundación Nacional de Ciencias. Si bien Inouye proporcionará una visión detallada del campo magnético del sol, las misiones espaciales colocarán sus observaciones en contexto con la actividad solar y el clima solar.

La sonda solar Parker de la NASA ha detectado por primera vez los extraños sonidos que produce el viento que emana del Sol, según un artículo publicado por el Laboratorio de Física Aplicada (APL, por sus siglas en inglés) de la Universidad Johns Hopkins de EE.UU., que opera ese vehículo espacial.

Compuesto de electrones, protones e iones, ese viento atraviesa el sistema solar a aproximadamente 1,6 millones de kilómetros por hora, barriendo todo a su paso. La sonda Solar Parker escucha los "pequeños chirridos y susurros que insinúan el origen de este viento misterioso". Ese viento es "completamente diferente" a la corriente de aire terrestre, dijo el científico de APL, Nour Raouafi.

La primera misión al Sol, la sonda Parker de la NASA, llegó a finales del año pasado hasta la corona solar (la atmósfera exterior del astro), donde desde entonces ha registrado unas ondas 'solitarias' inesperadamente potentes. Este fenómeno, creen los científicos, es capaz de redistribuir el calor solar y redirigir los flujos del plasma.

La sonda Parker fue lanzada en agosto del 2018 y desde entonces ha realizado dos vueltas completas alrededor del Sol. En su punto más próximo al astro, se situó a 24 millones de kilómetros de su superficie, lo que significa que ha atravesado ya su corona, la fuente del viento solar que desde nuestro planeta se observa en forma de auroras polares.

A los científicos les llamó especialmente la atención la redirección de los flujos del campo magnético que emanan del Sol en forma de zigzag. Estas reversiones, que duraban desde unos segundos hasta varios minutos, fueron observadas directamente junto a la sonda, que captó cómo una curva cambió la dirección del campo magnético hasta apuntarlo casi directamente hacia el Sol durante unos momentos.

Según Kasper, estos nuevos datos modifican las ideas anteriores acerca de la influencia de la rotación de la estrella en el viento solar, que resultó ser entre 10 y 20 veces más potente de lo que contemplan los modelos estándar de nuestro astro, según explica un comunicado de la Universidad de Míchigan.

El hallazgo implica la necesidad de revisar completamente los cálculos utilizados para pronosticar las tormentas solares. El investigador sugiere tener estos flujos en cuenta para poder "predecir si una eyección masiva de la corona golpeará la Tierra o a los astronautas cuando viajen a la Luna o a Marte".

Una hipótesis atribuía este fenómeno a las ondas de Alfvén, unas oscilaciones magnéticas descubiertas hace décadas pero que tenían un un papel poco claro. Ahora, la sonda ha permitido detectar un extraño comportamiento de estas "solitarias" ondas en las proximidades del Sol.

Estas ondas portan cuatro veces más de energía que las convencionales que hay a su alrededor, según las estimaciones de Kasper. Su velocidad máxima es de 480.000 kilómetros por hora y, cuando la alcanzan, "son tan fuertes que en realidad cambian la dirección del campo magnético".

La sonda de la NASA es la primera de la historia que lleva el nombre de una persona viva, Eugene Parker, que en 1958 predijo la existencia del viento solar, una corriente de núcleos atómicos, electrones y otras partículas que viajan por el Sistema Solar a unos tres millones de kilómetros por hora.

Los análisis de las observaciones del satélite Solar Parker y la misión Solar Orbiter , nos ayudarán a entender mejor el comportamiento del Sol y su heliosfera, relacionado con el clima espacial, de vital importancia para planear futuras misiones espaciales.

En este mes de febrero se realizó el despegue de la sonda Solar Orbiter (SolO) de la ESA en conjunto con la N.A.S.A., desde la rampa SLC-41 de Cabo Cañaveral mediante un Atlas V 411.


El Solar Orbiter utilizará la gravedad de Venus y la Tierra para salirse del plano eclíptico y acercarse lo más posible al Sol, se espera que la nave espacial se acerque a 0,28 unidades astronómicas de nuestra estrella (una unidad astronómica es la distancia entre el Sol y la Tierra, aproximadamente a 42 millones de kilómetros del sol), y posicionarse dentro de la órbita de Mercurio, para estudiar mejor cómo funciona nuestra estrella. Se espera que esta misión dure 7 años.

Solar Orbiter está equipado con un escudo térmico de titanio diseñado a medida recubierto con un fosfato específico que resiste altas temperaturas, capaz de soportar 500 grados. La nave lleva unas ventanas que se abrirán para dejar entrar la luz solar y las partículas cargadas para que lleguen a las cámaras y los espectrómetros que van protegidos al otro lado de la coraza.Russell Howard, científico espacial en el Laboratorio de Investigación Naval en Washington, D.C. e investigador principal de uno de los diez instrumentos del Solar Orbiter, dijo: “Hasta el Solar Orbiter, todos los instrumentos de imágenes solares han estado dentro del plano eclíptico o muy cerca de él. Ahora, podremos mirar el Sol desde arriba”.

Primero alcanzará 24 grados sobre el ecuador del Sol, aumentará a 33 grados después de tres años y luego terminará con un paso dentro de los 26 millones de millas.

Los científicos estudian el campo magnético del sol para predecir cuándo ocurrirán tormentas solares, que interfieren con nuestro GPS y satélites de comunicaciones; en el peor de los casos, incluso pueden amenazar a los astronautas.

“Para pronosticar eventos del clima espacial, necesitamos un modelo bastante preciso del campo magnético global del Sol”, apuntó Holly Gilbert, científica del proyecto de la NASA para la misión en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland.

"Poder contemplar por primera vez los polos del Sol es sin duda lo más importante que va a hacer esta misión", explica Yannis Zouganelis, responsable científico adjunto del proyecto. "Gracias a estos datos vamos a entender por primera vez cómo se conecta toda la estrella, desde las capas altas de su atmósfera, o corona, a las profundidades de su núcleo, que está unos 900.000 kilómetros más abajo", resalta.

"La Solar Orbiter va a hacer en el Sol algo parecido a lo que hace la sismología en la Tierra", detalla Luis Sánchez, jefe de la infraestructura de ciencia en tierra de la misión. "Vamos a medir la vibración de la superficie de la fotosfera solar y eso nos ayudará a entender mejor el interior del astro", añade.

Su objetivo es situarse en una órbita muy apaisada en torno al astro, de modo que en su punto de mayor acercamiento estará a 42 millones de kilómetros de la superficie solar. Solo su compañera, la sonda Parker de la NASA, ha llegado más cerca, aunque la misión liderada por Europa lleva muchos más instrumentos científicos -diez- capaces de hacer observaciones mucho más detalladas.

"Las dos misiones son muy complementarias", explica Zouganelis. "Parker se acerca mucho más al Sol, pero solo mide la temperaturas y la cantidad de partículas, no tiene instrumentos ópticos capaces de ver de dónde vienen esas partículas. Con Solar Orbiter sí podremos mirar hacia donde esté Parker y comprender mejor cuál es el origen del viento solar", señala.

Comenzará a hacer mediciones científicas en mayo, todavía durante su etapa de travesía hacia el Sol. En 2021 alcanzará su órbita final en torno al astro y comenzarán a operar el resto de instrumentos. Aunque la misión tiene una duración oficial de seis años, la nave está construida para durar al menos 10.

Pablo Germán Zalazar

Fuentes:

https://danielmarin.naukas.com/2020/01/05/que-nos-depara-2020-en-el-espacio/


https://www.eltiempo.com/vida/ciencia/una-nueva-conquista-del-espacio-443810


https://www.infobae.com/tendencias/2020/01/04/las-misiones-espaciales-mas-importantes-que-se-lanzaran-en-2020/


https://www.fayerwayer.com/2020/01/solar-orbiter-sol-nasa-mision/


https://www.infobae.com/tendencias/2020/01/30/en-las-entranas-del-sol-astronomos-capturan-la-imagen-mas-nitida-de-nuestra-estrella-desde-la-tierra/


https://www.lanacion.com.ar/ciencia/la-sonda-solar-orbiter-vera-primera-vez-nid2328515


https://www.ambito.com/informacion-general/ciencia/la-mision-al-sol-que-sobrevivira-500-y-podra-contarlo-n5075825


https://actualidad.rt.com/actualidad/335885-sonda-parker-nasa-sol-fuerzas


https://www.youtube.com/watch?time_continue=16&v=ioqifZagLBY&feature=emb_logo



martes, 11 de febrero de 2020

Constelaciones de satelites

Constelaciones de satélites


La empresa estadounidense inauguró el año espacial con el lanzamiento de otros sesenta satélites de su constelación Starlink. La misión F9-79, a cargo de un Falcon 9 v1.2 Block 5, despegó el 7 de enero de 2020 a las 02:19 UTC desde la rampa SLC-40 de la Base Aérea de Cabo Cañaveral. La primera etapa, la B1049.4, realizaba su cuarto vuelo y fue recuperada poco después cuando aterrizó con éxito en la barcaza OCISLY (Of Course I Still Love You), situada en el océano Atlántico a 630 kilómetros de la costa de Florida. Es la 48ª etapa recuperada por SpaceX y la segunda que se ha utilizado cuatro veces. Los satélites Starlink fueron situados en una órbita inicial de 290 kilómetros de altura y 53º de inclinación después de dos encendidos de la segunda etapa y unos 61 minutos tras el despegue.

Ahora cada satélite usará su propio sistema de propulsión con motores a base de kriptón para alcanzar sus órbitas definitivas, a unos 550 kilómetros de altura. Desgraciadamente, la cofia no pudo ser recuperada. Esto convierte a SpaceX en el operador de la mayor flota de satélites activos del planeta (aunque unos pocos satélites de las anteriores misiones ya no están funcionando). Recordemos que la constelación Starlink contará con miles de satélites en órbita baja con el objetivo de dar servicio de comunicaciones de banda ancha a todo el globo —con la excepción de los polos—. SpaceX ha declarado que planea lanzar hasta 42 000 unidades, pero, en cualquier caso, se podrán ofrecer servicios comerciales a nivel mundial a partir de las 1500 unidades, aproximadamente, y en latitudes más bajas a partir de la mitad, unos 720 satélites (doce lanzamientos). La fase inicial de la constelación constará con 12 000 unidades.

Para SpaceX el proyecto Starlink es clave porque Elon Musk quiere usar los beneficios comerciales de esta constelación para financiar su ambicioso proyecto Starship/Superheavy. Sin embargo, la megaconstelación Starlink ha atraído en los últimos meses la crítica de parte de la comunidad científica por el daño provocado al cielo nocturno derivado de una presencia casi constante de satélites. Para contrarrestar la mala fama, estos últimos satélites van a servir para ensayar técnicas de reducción de brillo. O sea, que estos satélites son más oscuros que los anteriores (en cualquier caso esto no soluciona los problemas de contaminación lumínica en infrarrojo cercano). SpaceX ha declarado que los satélites Starlink son más brillantes durante las primeras semanas debido a la orientación de sus paneles solares, que al principio es paralela a la superficie terrestre para reducir el rozamiento atmosférico.

SpaceX planea llevar a cabo más de 25 lanzamientos de la constelación Starlink este año, de un total de 38 misiones, todo un récord. Los satélites Starlink se construyen en la división de SpaceX en Redmond (estado de Washington) y tienen una masa de cerca de 260 kg cada uno. Cada satélite dispone de un único panel solar rectangular y de un sistema de propulsión para alcanzar su órbita final a base de motores de plasma (de efecto Hall) con kriptón como propelente (en este tipo de motores normalmente se usa xenón, otro gas noble). Los primeros sesenta satélites eran de la versión v0.9, con 227 kg cada uno. Los nuevos satélites v1.0 tienen cuatro veces mayor ancho de banda que los de la  y se cree que alcanzan los 17 Gbps por unidad. gracias a sus antenas para bandas Ka y Ku.

El cuarto o, en la terminología de la empresa de Elon Musk, el tercero (misión F3). La aparente paradoja se debe a que se trata del cuarto en total y el tercero de la versión v1.0, pero el caso es que SpaceX ya ha lanzado un total de 240 satélites Starlink (242 si contamos los dos prototipos iniciales). Y si parecen muchos, prepárense, porque SpaceX quiere lanzar más de mil unidades antes de que termine el año. El 29 de enero de 2020 a las 14:06 UTC, un Falcon 9 v1.2 Block 5 despegó desde la rampa SLC-40 de la Base Aérea de Cabo Cañaveral con 60 satélites Starlink v1.0. Tras dos encendidos de la segunda etapa, la carga útil, con una masa total de 15,6 toneladas, se separó en una órbita de 290 kilómetros de altura y 53º de inclinación unos 61 minutos tras el lanzamiento.



Una vez alcanzada una órbita de 350 kilómetros, dos de los grupos pararán el ascenso para quedarse en distintos planos orbitales que el primer grupo. Finalmente, los sesenta satélites alcanzarán una órbita operacional de 550 kilómetros. Por su parte, 35 minutos tras el despegue la primera etapa B1051 aterrizó perfectamente sobre la barcaza OCISLY (Of Course I Still Love You), situada a más de 600 kilómetros de la costa de Florida. Era la tercera vez que se usaba esta etapa, que previamente había lanzado la Crew Dragon DM-1 (3 de marzo de 2019) y los tres primeros ejemplares de la constelación canadiense RadarSat (12 de junio de 2019). Es la 49ª ocasión que SpaceX recupera una primera etapa. Además, una de las mitades de la cofia fue recuperada con la red del barco Ms. Tree antes de que tocase el agua. La otra mitad no pudo ser capturada por el buque gemelo Ms. Chief y cayó al océano, aunque luego fue recogida (era la segunda ocasión que los dos barcos intentaban recoger ambas mitades al mismo tiempo). Este ha sido el segundo lanzamiento de un Falcon 9 en 2020, los dos dedicados a la constelación Starlink.

Los miles de satélites Starlink que poblarán la órbita baja prometen ofrecer un servicio de conexión a Internet de banda ancha en cualquier lugar del globo (a un precio que SpaceX todavía no ha hecho público), pero también se han convertido en la pesadilla de astrónomos de todo el mundo ante el gravísimo impacto que esta megaconstelación tendrá en la práctica de la astronomía profesional y amateur, un problema agravado con la total falta de regulación internacional sobre el tema. Ante estas protestas, el anterior lanzamiento incluyó un satélite modificado para reducir su brillo. El satélite, apodado DarkSat (Starlink 1130) lleva un recubrimiento menos brillante. Desgraciadamente, las observaciones desde tierra no parecen indicar que DarkSat sea mucho más oscuro que sus numerosos y ubicuos hermanos.

Las sesenta unidades lanzadas recientemente no incluyen ningún DarkSat entre sus filas, pero sí que tienen mejoras relacionadas con las características de la señal emitida y poseen una mejor eficiencia espectral gracias a un nuevo conjunto de cuatro antenas. Estas nuevas unidades tienen una masa de 260 kg, 30 kg por encima de los v0.9 originales. Del mismo modo, y de acuerdo con SpaceX, estos nuevos ejemplares han sido optimizados para minimizar el riesgo de que alguna pieza de dimensiones importantes sobreviva a la reentrada. Todas estas mejoras se incorporarán en futuras versiones, pero, por el momento, este conjunto no incluye enlaces de comunicaciones entre satélites, fundamentales para garantizar el éxito de la megaconstelación. De los primeros satélites Starlink ya lanzados, aproximadamente una decena reentrarán controladamente en los próximos meses, lo que permitirá que SpaceX recabe más datos sobre la destrucción en la atmósfera de las unidades de esta constelación.

SpaceX quiere lanzar un mínimo de 720 satélites antes de finales de año para comenzar a ofrecer un servicio limitado en algunas zonas del globo, aunque su objetivo inicial es desplegar una constelación inicial de 1584 satélites. Recordemos que la primera fase de Starlink incluirá la friolera de unos 12000 satélites, pero Elon Musk quiere lanzar hasta 40 000 satélites a lo largo de la próxima década. Mientras tanto, estaría bien poder contemplar uno de estos satélites de cerca, porque, pese a haber lanzado ya más de doscientas unidades, seguimos sin tener imágenes detalladas de estos pequeños enemigos de los astrónomos.

Las megaconstelaciones de satélites presentan una serie de desafíos que deben ser abordados antes de que sean operativas si no queremos que el problema se nos vaya de las manos. El más obvio es la contaminación lumínica que amenaza el futuro de la astronomía profesional y amateur en todo el globo, pero hay otros, como la contaminación en otras longitudes del espectro electromagnético, el problema que presentan como fuente de basura espacial y, relacionado con este último, la caída de objetos procedentes del espacio. O, traducido a un lenguaje más simple, ¿cuál es la probabilidad de que te caiga un satélite de una de estas megaconstelaciones en la cabeza? Es, como veremos, un asunto complejo, pero una estimación por lo alto apunta a que podríamos tener una víctima mortal por década.

SpaceX afirmó que los vehículos están equipados con sensores para esquivar colisiones, pero los ingenieros aún se preocupan por los desechos orbitales que existen hoy alrededor de la Tierra.La compañía también planea recubrir los satélites con material antirreflectante para aliviar las preocupaciones sobre esta gran constelación que interfiere con las observaciones astronómicas.

Actualmente, la reentrada de restos de satélites a la Tierra es un fenómeno tan poco frecuente que la probabilidad de que alguien resulte herido o muerto es prácticamente nula. Al fin y al cabo, la Tierra es muy grande y la mayoría de su superficie —océanos, desiertos, polos, etc.— está deshabitada. Pero las nuevas megaconstelaciones podrían cambiar este paradigma. Actualmente hay unos 2000 satélites en activo, pero este número va aumentar drásticamente en los próximos años. Solo SpaceX tiene intención de colocar hasta 42000 unidades en órbita baja. Y, además de SpaceX, otros muchos gobiernos y empresas también planean lanzar constelaciones con cientos o miles de satélites cada una. Aunque la mayoría de los satélites de estas megaconstelaciones se destruirán de forma controlada mediante reentradas en el Pacífico sur —u otra zona deshabitada—, siempre habrá un pequeño número de unidades que dejen de funcionar y que, con el tiempo, reentren sin control (por cierto, otro problema a abordar será la contaminación, a secas, de estas áreas de los océanos con miles de satélites que irán reentrando a medida que vayan abandonando su vida útil).

Un reciente estudio a cargo de The Aerospace Corporation ha intentado abordar el riesgo que la reentrada de satélites de megaconstelaciones presentan para personas y vuelos comerciales. Para empezar, hay que tener en cuenta varios factores. El primero es que no todas las latitudes son igual de peligrosas. La mayoría de satélites en órbita baja tiene una inclinación orbital de entre 20º y 70º, por lo que son las zonas comprendidas entre las latitudes 20º y 70º en el hemisferio norte y -20º y -70º en el sur son las que más probabilidades de sufrir la reentrada de un satélite. Y, precisamente, las regiones comprendidas entre latitudes entre 20º y 70º norte son donde se encuentra la mayoría de la población del planeta. El segundo factor a tener en cuenta es que un satélite no llega al suelo de una pieza, sino que se fragmenta durante la reentrada. Eso sí, algunas piezas sí que pueden alcanzar el suelo relativamente intactas, especialmente los tanques de propergoles o COPVs (Composite Overwrap Pressure Vessels).

Por otro lado, la energía mínima que debe tener un objeto al llegar al suelo para resultar peligroso es de 15 julios. Este factor es más importante que el tamaño o la masa del objeto, ya que la composición y la velocidad terminal del cuerpo puede variar mucho en función del tipo de fragmento. Para estimar la probabilidad de que nos caiga un pedazo de satélite en la crisma, el estudio se pone en el peor de los casos posibles. Es decir, se trata de calcular una probabilidad máxima. Para ello, se supone que la población del planeta está desprotegida, o sea, al aire libre. Igualmente, toma como masa para los satélites 560 kg, la misma de los satélites Iridium de primera generación (la razón es que en su momento se hicieron muchos estudios sobre la reentrada de estos satélites). En cuanto al número de satélites, el estudio presupone la presencia de unos 16000 satélites, incluyendo los 12000 de la primera fase de Starlink más los de otras constelaciones.

La conclusión del estudio es que la probabilidad de que la caída de los restos de uno de estos satélites hiera o mate a alguien es de 0,1 al año, o lo que es lo mismo, en diez años se produciría una víctima mortal por impacto de satélite. En cuanto al riesgo para la aviación, sería mucho más bajo, de tal forma que solo se prevé un accidente catastrófico cada 200 años. Conviene resaltar que, como hemos dicho, el estudio se pone en el peor de los escenarios posibles. En realidad, la masa de los Starlink, los más numerosos, es de unos 250 kg, menos de la mitad de lo estimado en el análisis. Del mismo modo, los Starlink carecen de propulsión hipergólica y solo usan motores a base de kriptón, por lo que no poseen peligrosos COPVs como los Iridium de primera generación. SpaceX ha declarado además que ha tenido en cuenta este problema y que los Starlink se fragmentarán concienzudamente durante la reentrada, aunque no ha divulgado detalles técnicos sobre el tema.

Sin embargo, el estudio es conservador en el número de satélites. Si SpaceX consigue lanzar 42000 satélites Starlink o los chinos despliegan todas sus megaconstelaciones planeadas, la probabilidad de impacto aumentaría significativamente. En cualquier caso, a falta de un estudio más serio y sistemático por parte de alguna de esas organizaciones que han hecho una escandalosa dejación de funciones en todo este asunto de las megaconstelaciones —FAA, ONU, UAI, etc.—, se trata de un primer paso para entender a qué nos enfrentamos. Ciertamente, la probabilidad de que te caiga un Starlink en la cabeza seguirá siendo muy baja, tanto que puedes seguir con tu vida sin preocuparte por el tema. Sin embargo, ya no hablamos de un riesgo totalmente despreciable y, por tanto, habrá que tenerlo en cuenta.

SpaceX quiere llevar a cabo unos 25 lanzamientos para poner en órbita satélites Starlink. Si este frenético calendario se cumple, acabaremos el año con más de 1500 satélites de esta constelación.

El objetivo de todo esto es lograr crear una conexión global por medio de esta red comercial de satélites. Pero para lograr que las personas se conecten a estos satélites desde la Tierra, se necesitará un hardware especial llamado “Starlink Terminals V1” que serán las que nos den señal.

Curiosamente, para la instalación de estas estaciones no se requiere ni siquiera ser un genio en tecnología o un ingeniero en nada. Simplemente basta con conectar la terminal a la luz y dejar que por si sola se ajuste de manera automática de acuerdo a la posición actual de los satélites. Básicamente como un girasol pero en busca de señales satelitales.

Las terminales siempre estarán buscando la señal al cambiar de posición constantemente y tan solo por eso, suena a que tendremos algo muy caro entre manos. Pero no se han confirmado aún los precios del hardware ni del servicio aún, por lo que hay que estar atentos a cualquier actualización que podamos tener sobre esta nueva tecnología que tendremos ante nosotros.

Pero Starlink no es el único actor en esta película.

La constelación OneWeb ha planeado más de 13 lanzamientos este año, la inmensa mayoría con 34 satélites cada uno, usando lanzadores Ariane 6, Soyuz-2.1b y LauncherOne.

La constelación europea OneWeb, cuyas unidades ya han comenzado a ser lanzadas, planea poner en órbita baja 900 satélites. Dentro de unos años Amazon quiere poner en servicio la red Kuiper con 3236 satélites, Samsung desea lanzar su propia constelación con 4600 satélites, Boeing quiere lanzar 3000 unidades, la empresa india Astrome Technologies unos 600 satélites.

También tenemos a los chinos, que planean poner en servicio varias megaconstelaciones. Recientemente se anunció que la primera megaconstelación china, Hongyan, contará con 864 unidades en órbitas de hasta 1200 kilómetros de altura y 86,5º de inclinación.

Como contraposición, un nuevo estudio demuestra que con 4 satélites en realidad se podría abastecer de cobertura a (casi) toda la superficie de la Tierra.

¿Cuál es el número mínimo de satélites que hace falta para orbitar la Tierra y cubrirla al completo? Un solo satélite por ejemplo no podría hacer esta tarea ya que al ser la Tierra una esfera, no puede cubrir toda su área al mismo tiempo. Dos satélites tampoco llegan a cubrir del todo la superficie terrestre. Sin embargo, no hay por qué recurrir a miles de ellos tampoco. Ya en la década de los '80 un investigador propuso que simplemente cuatro satélites orbitando la Tierra serían suficientes.

La teoría del investigador John E. Draim era que los satélites deberían estar a una altura mayor de la que están ahora, es decir, más alejados de la Tierra. Con esto los satélites podrían cubrir un área más grande y con las órbitas adecuadas y sincronizadas cuatro satélites podrían cubrir la superficie terrestre sin problemas. La dificultad para hacer esto realidad reside en que no es tan fácil mantener los satélites tan alejados de la Tierra. Implica más consumo de energía para evitar que se desvíen.

Casi cuatro décadas después, un nuevo estudio publicado en Nature explica cómo sí que sería posible llevar a cabo esta hazaña sin un consumo mayor de energía. Los investigadores analizaron cuáles son los factores que hacen que los satélites desorbiten con el tiempo: la propia gravedad de la Tierra, la influencia que puede tener la Luna, la radiación solar... A partir de comenzaron a generar diversas simulaciones con cientos de miles de órbitas posibles para ver cuál sería la óptima que mantenga los satélites en su lugar.

¿El resultado? Han encontrado dos modelos posibles:

  • Una combinación de 3 satélites que en órbitas de 24 horas pueden cubrir el 86% de la superficie terrestre.

  • Una combinación de 4 satélites que en órbitas de 48 horas pueden cubrir el 95% de la superficie terrestre.

La imagen de la izquierda es con tres satélites y la de la derecha es con 4.Las áreas dibujadas son las que temporalmente quedarían sin conexión y las amarillas con una conexión de 80 minutos.

Ninguno de los modelos es 100% efectivo, ya que siguen sin poder cubrir toda la superficie del planeta de forma constante. Sin embargo, consideran que ese pequeño margen del 5% que se sacrifica podría aportar muchas otras ventajas económicas y para la preservación del espacio que rodea la Tierra. En ambos modelos los satélites se pueden mantener en órbitas más altas de forma prolongada porque operan de la forma óptima para aprovechar parte de la energía de la radiación gravitacional y solar.

No es sólo cuestión de contaminación, también es más económico por el simple hecho de reducir la cantidad de satélites. Los investigadores creen que se podría ampliar la vida útil de estos satélites. Explican que ese 5% que no llegan a cubrir se puede ajustar para que sean 80 minutos concretos del día. Quizás para ofrecer Internet continuó no serían los satélites ideales pero sí para otras actividades donde no es necesaria una conexión ininterrumpida. Además, siempre se puede solventar con un satélite extra o con una cobertura mixta.

Las megaconstelaciones de satélites de comunicaciones necesitan miles de unidades en órbitas relativamente bajas para cubrir todo el planeta. Si estuvieran en órbitas más altas se necesitarían menos unidades, pero entonces el inexorable límite impuesto por la velocidad de la luz provocaría que el tiempo de latencia de las comunicaciones en banda ancha fuese demasiado alto para las necesidades actuales. Los satélites Starlink estarán situados entre los 350 y los 1200 kilómetros de altura, pero la mayoría de unidades del resto de megaconstelaciones estará más cerca de los mil kilómetros de altura para reducir el número de unidades.

Cuanto más alto esté un satélite, menos brillante será, pero, a cambio, más tiempo permanecerá iluminado por el Sol. Aunque en una zona de la superficie terrestre ya sea de noche, algunos satélites siguen bañados en la luz solar, lo que permite distinguirlos claramente.

El número exacto de estos satélites sobre nosotros dependerá de nuestra posición en la Tierra y la altura e inclinación orbital de los satélites (además de su diseño, claro). Solo los polos se librarán de este problema, por lo menos parcialmente. Esta es una diferencia fundamental de las megaconstelaciones con otros problemas que afectan a la astronomía como son la contaminación lumínica o el tráfico aéreo (en este último caso, vale la pena recordar que los aviones no pueden sobrevolar los observatorios profesionales).

Tampoco se ha modelado el efecto de los reflejos puntuales provocados por algunas superficies del satélite, como paneles solares o elementos brillantes.

El principal impacto tiene que ver con la astronomía. Según el objeto a estudiar, los astrónomos pueden necesitar mucho tiempo para obtener una imagen (hasta horas). Cuanto más larga sea la exposición, más probabilidades hay de que cruce algún satélite el campo de visión.

Aunque el satélite no se vea a simple vista, será perfectamente visible para un telescopio profesional o amateur. El paso de un único satélite por el campo de visión de un telescopio puede arruinar una imagen o un espectro por completo (o, como mínimo, arruinar su utilidad científica).

Si la astronomía visual se verá afectada, la práctica de la radioastronomía será imposible de facto en varios rangos de frecuencias.

SpaceX ha anunciado en repetidas ocasiones que los satélites Starlink tendrán una vida relativamente corta y que no permitirán que se queden abandonados en el espacio. El inconveniente es que, aparte de tener que confiar en la palabra de una empresa privada que no está obligada por ley a cumplir ninguna de sus promesas, actualmente solo hay unos tres mil satélites en activo y, desde el Sputnik, se han lanzado menos de nueve mil. En cambio, ahora estamos hablando de multiplicar esa cifra por tres o por cinco. Es decir, en la próxima década vamos a poner en órbita baja muchos más satélites de los que se han lanzado en el último medio siglo. Y la gestión de posibles colisiones será un asunto a tener en cuenta nos guste o no, más que nada porque siempre habrá un porcentaje de satélites que fallen y queden sin control. Y no nos olvidemos de que hay que tener en cuenta otras empresas y organizaciones además de SpaceX.

Poner en marcha protocolos y leyes internacionales para que regulen las megaconstelaciones de tal forma que se tengan en cuenta los siguientes puntos:

  • Centralizar y optimizar la comunicación entre empresas, gobiernos y organismos de tal modo que se pueda gestionar mejor el riesgo de colisión entre satélites.

  • Limitar el impacto visual de los satélites, imponiendo por ley un brillo máximo en función de la altura de la órbita y obligando, si es necesario, al uso de determinados materiales que reduzcan la firma óptica de los satélites.

  • Obligar a las empresas o gobiernos responsables a que cada satélite tenga una probabilidad de fallo mínima aceptable (uso de sistemas redundantes) y que la altura de las órbitas sea lo más baja posible (para permitir que reentren en la atmósfera cuanto antes en caso de fallo). Si las órbitas son muy altas, los satélites podrán permanecer décadas en órbita sin control.

  • Regular fuertemente las frecuencias y el ruido en radio de los satélites para minimizar el impacto en las observaciones radioastronómicas.

  • Imponer multas y sanciones severas a aquellos actores que no cumplan estas normas.

  • Que los gobiernos y empresas involucrados destinen parte de los beneficios de las megaconstelaciones a investigar soluciones efectivas y reales para controlar y eliminar la basura espacial.

Pablo Germán Zalazar


Fuentes:

https://danielmarin.naukas.com/2020/01/08/los-primeros-lanzamientos-de-2020-china-y-spacex/?fbclid=IwAR3yWMpDO_t77PKra5BkaHBvbc03w3SD06Tpvm39o0R8YpDjk0SuEveU9xQ


https://danielmarin.naukas.com/2020/01/30/otros-sesenta-satelites-starlink/


https://danielmarin.naukas.com/2020/01/25/cual-es-la-probabilidad-de-que-te-caiga-encima-un-satelite-de-una-megaconstelacion/


https://danielmarin.naukas.com/2020/01/05/que-nos-depara-2020-en-el-espacio/


https://www.xataka.com/espacio/starlink-quiere-poner-42-000-satelites-orbita-este-estudio-dice-que-4-serian-suficientes-para-dar-cobertura-al-planeta


https://www.fayerwayer.com/2020/01/spacex-informacion-starlink-elon-musk/


https://danielmarin.naukas.com/2019/12/15/las-megaconstelaciones-de-satelites-haremos-algo-antes-de-que-sea-demasiado-tarde/