martes, 3 de diciembre de 2013

Desmitificando las cuotas de género | Blog Humanum

Foto: Asociación Civil, Mujeres Trabajadoras Unidas (MUTUAC) bajo licencia Creative Commons
Foto: Asociación Civil, Mujeres Trabajadoras Unidas (MUTUAC) bajo licencia Creative Commons
Las mujeres constituyen el 21,4% de los parlamentos del mundo. En América Latina este porcentaje alcanza al 24,9%, siendo una de las regiones con mayores porcentajes de mujeres en estos cargos, aunque aún estamos lejos de alcanzar un porcentaje cercano a la paridad. Además, la situación de los distintos países en la región varía bastante, encontrando países como Chile que alcanzan apenas el 15% y otros como Nicaragua que llegan al 40%.
Una de las medidas que se ha usado extendidamente para aumentar la participación política de las mujeres son las acciones afirmativas y dentro de ellas específicamente las cuotas de género.
Las cuotas son entendidas como medidas transitorias adoptadas para instar a los partidos a nominar un porcentaje mínimo de mujeres o para no exceder un número máximo de alguno u otro sexo. Estas cuotas pueden ser voluntarias de los partidos o pueden ser leyes promulgadas por los parlamentos para obligar a todos los partidos a nominar una cierta cantidad de candidatas. Este tipo de medidas fueron adoptadas inicialmente en Europa y se han ido extendiendo a otros continentes.
La adopción de leyes de cuotas no han estado exenta de cuestionamientos y múltiples mitos se levantan en torno a ellas. Tres de estos mitos se relacionan con la igualdad ante la ley, el mérito de quienes se ven beneficiados/as por ellas y su eficiencia como medida para favorecer la participación de un grupo de la población.
Mito 1 “Las cuotas contravienen el principio de igualdad ante la ley”
Habitualmente se señala que las cuotas desafían un principio fundamental que es el de igualdad ante la ley y que privilegiarían a un grupo sobre otro. Este argumento parte del supuesto de que efectivamente hay igualdad entre hombres y mujeres para competir en una campaña política, pero eso no es real. En muchos de nuestros países hoy las mujeres tienen la posibilidad de elegir, pero no de ser elegidas, ya que la evidencia muestra que las mujeres no tienen las mismas oportunidades que los hombres de ser nombradas candidatas y que encuentran una serie de barreras para ser consideradas por los partidos como posibles competidoras.
De ahí que las leyes de cuota lo que se propongan es equiparar la ‘cancha’ y, por lo tanto, asegurar que tanto hombres como mujeres tengan las mismas posibilidades de resultar electos.
Mito 2 “Las cuotas ‘regalan’ cargos a las mujeres solo por el hecho de ser mujeres”
En países en los que no se han dictado este tipo de medidas, como Chile, es común escuchar a los parlamentarios y parlamentarias que no están de acuerdo con ellas, argumentar que las cuotas les restarían méritos a las mujeres por cuanto se les estaría ‘regalando’ un cargo.
Este argumento confunde las cuotas con los escaños reservados, que como su nombre lo indica, reservan escaños o puestos para mujeres en las asambleas legislativas u órganos políticos. Las cuotas, en cambio, lo que hacen es obligar a los partidos a nominar mujeres, pero estas deben competir, tal como lo hacen los hombres, y solo obtendrán el escaño si es que ganan la elección. Por lo tanto, su acceso a estos cargos es tan válido como el de los varones, ya que todos han participado de la competencia electoral.
Mito 3 “Las cuotas no sirven para aumentar la participación política de las mujeres”
Un argumento común en contra de las cuotas es que estas no habrían tenido los frutos esperados. No obstante, la experiencia ha mostrado que las cuotas han sido muy eficientes en América Latina y han logrado que el continente se posicione como uno de los que ha logrado una mayor proporción de mujeres en los parlamentas. La existencia de leyes de cuotas se constituye en la principal diferencia observable entre países que han aumentado la cantidad de mujeres electas y aquellos que no lo han hecho.
Mujeres en la camara de diputados America Latina
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Inter-Parliamentary Union y Legislatina
Nota: En todos los casos se considera el año de la última elección
Por otra parte, no hay país en el mundo que haya llegado a un 30% de participación de mujeres en sus respectivos congresos que no utilice algún sistema de acción afirmativa, sean cuotas voluntarias en los partidos o cuotas electorales por ley.
Avanzar la comprensión amplia de este tipo de medidas es una necesidad a la vez que un desafío para aquellos países de la región que no cuentan con leyes de cuotas y que se encuentran lejos de alcanzar una masa crítica de mujeres en el parlamento, ya que la experiencia ha demostrado que este es el camino más rápido y factible para aumentar la representación política de las mujeres.