martes, 6 de agosto de 2013

Ekhi, economía feminista y decrecimiento en una moneda social


Desazkundea-Feminismos transversaliza poliniza y dinamiza en esta ocasión al grupo de monedas locales de Desazkundea. La economía feminista parte de cambiar los objetivos de la economía convencional. En lugar de pretender maximizar las utilidades (beneficios o "satisfacción" del consumidor) pone el centro de la actividad económica en la reproducción, el mantenimiento de la vida y en la consecución de una vida digna para todos. Lo que se llaman trabajos domésticos y de cuidados. Por tanto, podemos decir que sus propuestas son: que la vida continúe en su dimensión humana, social y ecológica para las presentes y futuras generaciones (sostenibilidad); que sea una vida de calidad, una vida buena, que abarca a toda la población y a los ecosistemas.

"El feminismo está en la búsqueda de una relación profunda entre la actividad y actitud de las mujeres hacia el cuidado de la vida y el cuidado de la naturaleza como base de toda la vida" (Bosch y otras, 2005: 325). De esto se desprende una buena sintonía entre la economía feminista y ecológica y un avance en la crítica del antropocentrismo fuerte.

"Esta actividad -los trabajos domésticos y de cuidados- según Cristina Carrasco (2006:46), "es la que debería servir de referente y no el trabajo realizado en el mercado... porque es el trabajo fundamental para que la vida continúe. Esto representa un cambio de paradigma: el eje central de la sociedad y, por tanto, del análisis debería ser la actividad compleja realizada en el hogar, que permite a las personas crecer, desarrollarse y mantenerse como tales".

Esto conecta muy bien con la definición literal del término "economía", cuya raíz griega oikos quiere decir "casa", y todo el término se puede traducir como "administración de la casa".

La economía feminista propone que el trabajo de las mujeres, que ha sido invisibilizado durante mucho tiempo, debe ser el centro de atención de la economía porque la tareas de la mujer no solo se han ocupado de las denominadas tareas domésticas (cocinar, limpiar, comprar, etc.), o de las específicas y diferenciales de las mujeres (gestación, alimentación y crianza de los bebés), o en los cuidados dedicados a los niños y niñas, a los mayores y a los enfermos, sino que han proporcionado el equilibrio afectivo y emocional imprescindible para la buena salud de los familiares y para su capacidad de realizar otras tareas, sean o no productivas. ("Toda vida en condiciones de humanidad necesita del amor y del cuidado", Bosh, 2005: 338)

En el caso de las mujeres de países empobrecidos, además, realizan tareas de traídas de agua y leña así como tareas de subsistencia en el campo. Algunos datos nos pueden ayudar a comprender su situación particular: "las campesinas tienen un papel fundamental en la producción de alimentos; según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), son mujeres quienes producen el 70 por ciento de la alimentación familiar en los países en desarrollo, y el 50 por ciento a nivel planetario. A pesar de esto, la pobreza, el hambre y la falta de reconocimiento profesional, afectan de una manera muy importante a las campesinas de todo el mundo" (Congreso Mundial de la Mujeres de la Vía Campesina, 2006)