miércoles, 28 de agosto de 2013

María Florencia Álvarez estrena "Habi, la extranjera", su ópera prima


La película argentina "Habi, la extranjera", opera prima de María Florencia Álvarez que protagonizan Martina Juncadella y Martín Slipak, se estrenó en las salas locales con un relato de amor y tolerancia sobre una joven entrerriana que encuentra en la cultura islámica el camino para su crecimiento personal.

Se trata de una historia de iniciación y búsqueda de la identidad de una chica provinciana, inocente y pura, que viaja a Buenos Aires para repartir unas artesanías de su madre, pero llega por error a un velatorio musulmán y allí queda subyugada por los ritos, los rezos y sobre todo por el mensaje de solidaridad y amor al prójimo que expresan sus asistentes.

Fascinada por esta cultura milenaria, y sin saber muy bien por qué lo hace, esta veinteañera decide no regresar a su provincia, alquila una habitación en una pensión, adopta un nombre falso (se hace llamar Habiba Rafat) y comienza a involucrarse en el estudio y la práctica del islamismo.

Según Álvarez, cuando Habi se involucra con la cultura islámica "algo toca por primera vez su corazón de modo genuino. Ella tiene un despertar espiritual en su búsqueda por encontrar su identidad. Aprende el agradecimiento, la compasión, se vuelve una persona más adulta y compasiva. Y empieza a aceptarse a sí misma". "Sin embargo, esta no es una película sobre el Islam, si no más bien sobre mujeres a gusto con el Islam, gente que elige y está muy feliz y plena con su religión", advirtió la directora, que no profesa pero conoció el Islam en la mezquita At Tahuid del barrio porteño de Flores, a donde asistió en varias oportunidades para instruirse y conocer mejor esa cultura.

"A medida que iba escribiendo el guión me iba encontrando con cosas que me parecían muy del mundo de la película. No quise hacer un documental, pero lo que viví está reflejado en la película. Fue un trabajo de campo que me permitió volcar mi experiencia con más seguridad y conocimiento del tema", dijo Álvarez. Y añadió: "Fue algo muy gratificante, tuve un contacto muy lindo con el Islam. Cuando escuché recitar el Corán por primera vez me pareció algo muy bello y refinado, algo que posee mucha sensibilidad".

Se estima que en Estados Unidos hay entre 100 y 200 mil latinos musulmanes. Muchos se convirtieron a esa fe tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.