martes, 6 de agosto de 2013

Expectativas de la juventud iberoamericana | Blog Humanum

Expectativas de la juventud
Foto: Feral78/www.everystockphoto.com
El principal objetivo de PNUD en el marco de la primera Encuesta Iberoamericana de Juventudes (producto de una iniciativa conjunta entre PNUD, OIJ, CAF, BID, CEPAL y UNAM para encuestar a más de 20,000 jóvenes en 20 países de la región) ha sido el de producir un índice que pueda reflejar, a través de distintas mediciones que vayan generándose en el futuro, las expectativas de los jóvenes de la región, resumiendo en un indicador multidimensional el conjunto básico de sus percepciones sobre la realidad y de sus esperanzas (negativas o positivas) sobre el futuro. El alcance de la Encuesta ha permitido que el Índice de Expectativas Juveniles pueda ser comparable entre países, según diferentes segmentaciones, y eventualmente replicable en el tiempo.
Por otra parte, el Índice no se limita a relevar expectativas, sino que además consulta las evaluaciones actuales de los jóvenes en cada área. Se definió un conjunto de indicadores relevantes al bienestar y condiciones de vida decentes, enfocando sobre aquellas que los jóvenes consideran cruciales cuando son indagados respecto de sus propias vidas, conformándose un listado final de opiniones respecto de la salud, la educación, el medio ambiente, la participación juvenil, la desigualdad, la corrupción, el empleo, la calidad de vida urbana, la violencia, la pobreza y los derechos de los inmigrantes.
El hallazgo más relevante del estudio es que las evaluaciones sobre el futuro que los jóvenes hacen se ubican, sistemáticamente, en valores superiores a los de sus evaluaciones sobre el presente (gráfico 1). Esto sugiere que los miles de jóvenes entrevistados esperan el futuro con una mirada optimista, y si bien sus juicios sobre los contextos presentes no son siempre positivos (las calificaciones obtenidas por las performances de problemas como la violencia, el empleo estable, la pobreza, la corrupción o la contaminación son relativamente bajas), se esperan en todos los casos mejoras para el futuro.
Evaluaciones sobre el futuro y el presente de la juventud iberoamericana
Haz clic en la imagen para ver una versión más grande. Fuente: Primera Encuesta Iberoamericana de Juventudes
Las evaluaciones menos entusiastas no son ingenuas, y están ligadas a los datos objetivos de los contextos en los que se realizaron las entrevistas. Por ejemplo, la preocupación por la pobreza y la desigualdad se corresponde razonablemente con datos recientes que indican que  la incidencia en la región de la pobreza y la indigencia afectan aún a 25% de los jóvenes de 15 a 29 años, quienes ven insatisfechas muchas de sus necesidades básicas, incluidas las alimentarias, pese a que América Latina ha pasado una década de crecimiento generalizado tanto en términos de sus economías como de sus dotaciones en capital humano.
Las exploraciones iniciales sobre el conjunto de los países estudiados nos permite aventurar tres observaciones generales: los jóvenes de Iberoamérica tienden a mirar el futuro con mirada optimista, sus expectativas sobre futuro son más positivas que sus miradas sobre el presente, y tienden a mostrar mayor confianza en las capacidades propias que en las condiciones ofrecidas por el entorno.
La comparación entre evaluaciones presentes y expectativas futuras permite, además, detectar las dimensiones en las que el mundo vivido hoy y el mundo imaginado mañana se parecen o difieren en mayor o menor medida. Los jóvenes consideran (o esperan) que la educación, la corrupción, la desigualdad y el medio ambiente serán los ámbitos donde van a presentarse más avances en los próximos cinco años. Es sugerente la comparación de tal listado con las demandas principales que surgen de la encuesta MyWorld, iniciativa en marcha de las Naciones Unidas, cuyo análisis para el segmento de los jóvenes de América Latina revela como prioridades juveniles tener “una buena educación”, “un gobierno honesto y receptivo” y “protección de bosques, ríos y océanos”. La alta coincidencia entre prioridades expresadas en una consulta y expectativas positivas en la otra abre un importante campo de preguntas respecto de la relación entre mayores esperanzas y necesidades más insatisfechas –y, quizás, derechos más postergados.