martes, 5 de noviembre de 2013

NARCOPOLÍTICA: EL INGRESO EN LA ETAPA PARASITARIA

NARCOPOLÍTICA: EL INGRESO EN LA ETAPA PARASITARIA
Publicado el 04/11/2013
Por Alberto Föhrig
Los especialistas usan conceptos remanidos para explicar las distintas etapas por la que atraviesa el narcotráfico cuando se establece en un país. Hay una primera instancia “predatoria” en la que las organizaciones de tráfico se disputan el territorio en los barrios para la elaboración, distribución o comercialización de drogas. En la segunda etapa, llamada “parasitaria”, los grupos narcos ya cuentan con recursos acumulados y buscan proyectarlos a la compra de influencia y protección política. En esta situación se encuentra hoy la Argentina.

Entre 2005 y 2010 creció un 638% la incautación de cocaína en el país. Aumentos similares se dieron en Chile y Brasil. Se trata de un fenómeno regional: ante la presión ejercida sobre los traficantes en México y Colombia, se han establecido nuevas rutas de tráfico y diversificado zonas de producción, y la Argentina es una de esas zonas. Este negocio muy próspero genera grandes cantidades de recursos que pueden comprar voluntades de actores políticos corruptos hasta hacerlos parte de las organizaciones.

Mientras transcurría la campaña electoral parecieron pasar inadvertidos episodios muy graves que revelan peligrosos niveles de vinculación sectores de la política con el tráfico de drogas. Mientras se suceden los casos donde miembros del poder político local forman parte de redes de tráfico, varios candidatos, paradójicamente, proponen dar el control de la policía a los intendentes. Esta reforma solo haría coincidir el poder local con el de las bandas, posibilitando así que los grupos pequeños puedan comprar voluntades políticas locales. Los economistas denominan a este fenómeno la baja de barreras de entrada a un mercado.

Se ha naturalizado también en la opinión pública la admisión de guerras entre bandas por el control de determinados barrios, resabios de la etapa predatoria. Esto hace que el homicidio quede concentrado en pocos barrios muy violentos: el 35% de los asesinatos cometidos en la ciudad de Buenos Aires en 2010 ocurrieron en 4 de sus 23 barrios de emergencia; en el municipio de San Martín, uno de los más violentos del país, 22 de sus 42 asesinatos en 2011 se dieron en la franja que bordea el camino del Buen Ayre. Para atacar los vínculos entre sectores de la política y el narcotráfico hay que evitar la coincidencia en el tiempo entre actores policiales, judiciales y políticos y actores delictivos: la reelección indefinida de intendentes es una política que debería ser revisada, los policías deben rotar todo lo necesario entre distintas zonas de su jurisdicción provincial y nacional, mientras que los jueces y fiscales tienen que estar sometidos a un estricto control por parte de sus pares. Los actores políticos honestos de todos los partidos deben actuar a fondo y hacerlo ya. Después será demasiado tarde.